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Tutumpotes: ¡paguen su crisis!

Tutumpotes: ¡paguen su crisis!

Narciso Isa Conde

La guerra desatada por EE. UU. e Israel contra Irán tiende a agravar drásticamente la crisis energética hasta convertirla en crisis económica-social mundial con tendencia a una gran inflación con depresión. Abinader, lacayo medular, se comprometió con la agresión a Venezuela y apostó a EEUU-Israel contra Irán, “pelándose” el billete vasallo.

Igual aconteció con la partidocracia y la plutocracia dominante en este país, entregada s EEUU y al facineroso trumpismo dominante; al margen de los cambios mundiales en gestación: BRICS, Sur Global, China, Rusia y nuevo orden mundial multipolar. Como pueblo estamos sufriendo un aumento vertiginoso de precios del petróleo, combustibles refinados, gas y agroquímicos.

Estamos ante una cadena inflacionaria en la producción, servicios y distribución: alzas de alimentos, bebidas, agua, ropa, viviendas, transporte, salud, educación, obras… La guerra global infinita, como respuesta imperialista a su decadencia, ha encontrado en Irán el pantano mayor y el revés que precipita la tendencia a la caída de EEUU de su sitial hegemónico.

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Los hay beneficiarios de sus guerras, aunque las pierdan: Complejo Militar-Industrial, sistema financiero, industrias armamentistas, consorcios petroleros, mineros y microelectrónicos, y elites capitalistas punteras. Pero también los hay cruelmente castigados por las guerras, la destrucción, las muertes y la carestía. Están a la vista: clase trabajadora, pueblos y países oprimidos.

 La propuesta de “pacto nacional” de quien preside esta colonia, incluye culpables y no culpables de sus guerras y sus fechorías; a responsables y no responsables de genocidios, hambre, destrucciones, penurias, carestía, inflación e incremento brutal de las desigualdades sociales.

Los movimientos sociales y las izquierdas transformadoras no tienen que pactar nada con este gobierno, este Estado y la clase que los usurpa; sino arrancarle a las elites capitalistas y a la partidocracia lo que se roban todos los días.

Una transformación fiscal progresiva obliga a modificar y ampliar las fuentes de ingresos del Estado para cubrir gastos y financiar inversiones públicas prioritarias, planes sociales, políticas de bienestar colectivo, servicios públicos, mejorar la producción nacional, recuperar soberanía, adquirir insumos y equipos vinculados a la investigación y realizar inversiones relacionadas con las ciencias, tecnologías de punta y humanidades.

 En consecuencia, implica aumentar los ingresos del estado, revisar y reformar el gasto público, redefinir prioridades, eliminar y/o recortar exenciones y exoneraciones; erradicar dispendios y detener derroches, suprimir corruptelas, y aumentar impuestos a propiedades y a ganancias tutumpóticas.

 Con esas grandes metas pendientes, las verdaderas reformas no pueden ser “equitativas” o “equilibradas” en cuanto a su impacto sobre ricos y pobres, como mañosamente se pregona.!Que la guerra y la crisis la paguen los poderosos!