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Entre el cielo y tierra

Entre el cielo y tierra

Mary Leisy Hernandez

Vivir en los Andes

La Paz. (Bolivia)- Subir a oscuras a lo más alto de una montaña y desde arriba, en medio de una ceremonia, agradecer por estos años viviendo en los Andes, mientras contemplo la salida del sol y los blancos nevados que adornan toda la cordillera.

Aquí viví experiencias nuevas, en medio de paisajes inéditos para mí. Conocí del amor a la Pachamama, a las montañas y el respeto a lugares sagrados para los andinos. Junto a ellos participé en hermosos ritos, que hablan de una cultura muy distinta a la mía.

Aquí abrí mi mente y mi corazón y sin miedos, sin prejuicios ni apegos a imposiciones, como uno de ellos seleccioné las mejores hojas de coca para lanzar al fuego en mesas ofrendadas a la Pachamama y a los apus frente al sagrado Lago Titikaka.

Pena que me toco estar aquí en tiempos de pandemia. Me limitaron las medidas de distanciamiento para participar en las festividades ceremoniosas del año nuevo aymara. Igual, para ver de cerca otras tradiciones como el rito tradicional de las ñatitas en el día de los muertos.

En general, no me quejo. Ya mucho aprendí de la cultura de los Andes y las particularidades de los andinos bolivianos, gracias a interesantes encuentros con artistas e intelectuales que también creen y siguen estas tradiciones con la misma devoción que los indígenas del campo: lanzan a la tierra el primer trago a sus divinidades y muestran su sincretismo llevando a bendecir sus adquisiciones a la virgen de Copacabana.

Aquí tuve contactos con costumbres milenarias heredadas de los incas y tiwanacotas y ahora, a poco de partir, confieso que aquí viví grandes y maravillosas sorpresas. Me quedo con ganas de seguir conociendo y viviendo toda la diversidad de este país que me acogió por varios años. Viva Bolivia!, vivan los bolivianos y su cultura!


Por: Mary Leisy Hernandez
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