El mejor momento para la reingeniería de las FF. AA.
Por Rafael R. Ramírez Ferreira
(rafaelelpiloto1@hotmail.com).-
Porque: Mi credibilidad vale más que yo mismo, sin lugar a dudas
Uno de los engaños que más ha perdurado en nuestra historia republicana, es la supuesta muerte, por parte de sus amigos, del dictador Trujillo. Y digo esto porque en realidad solo le quitaron la vida física, porque en cuanto a su incidencia en nuestro desempeño como Nación, permanece intacto.
Estoy consciente de que todo tiene su momento y nada mejor, para hacer desaparecer la tiranía, nada mejor que ahora, en este momento, comenzar a desmantelar la estructura, muy buena para aquellos tiempos pero que hoy, ameritan ser demolidas.
El hombre se acostumbra a la comodidad y para hacer el trabajo fuerte, nada mejor que iniciar desde un principio a barrer con escobita nueva. Específicamente deseo referirme al caso de las Fuerzas Armadas, a pesar de que la Policía Nacional adolece del mismo mal.
Hoy día nos encontramos con “militares” en los lugares e instituciones más inauditas y podríamos comenzar por cuestionar, qué hacen los militares prestando servicio de seguridad en el banco del Estado, cuando de por sí este posee su propio cuerpo de seguridad; en Corporaciones de agua; en el eficiente servicio del 9-11, cuando existen tantos dominicanos sin tener donde ejercer un oficio digno que le permita subsistir; en el por igual eficiente servicio de Ayuda o Asistencia Vial del Ministerio de Obras Públicas, sin tomar en cuenta la cantidad de mecánicos y choferes sin trabajo que existen en la actualidad, lo cual representaría hasta un alivio para el gobierno central.
Y es que todos estos servicios fuera de los cuarteles nacieron como parte de un clientelismo para supuestamente “ayudar” a las tropas, sin tomar en consideración el mal que le causaba y le causa a la Institución, al ser sustituido el entrenamiento y la disciplina por la supuesta bonhomía de los llamados a ejercer el delicado oficio del Mando.
Todo el mundo quiere tener a militares como guarda espaldas y desgraciadamente, hasta en las estaciones de combustibles se encuentra usted con militares cuidando los intereses particulares de jefes y políticos a los cuales les importa un bledo la profesionalización de esta institución, lo cual han camuflado con cursitos de poca valía.
Ha faltado valor para adecuar las FF.AA. a las nuevas amenazas, muy a pesar de que existen estudios que demuestran la factibilidad de hacerlas más compactas y más eficientes en el desempeño de las obligaciones que le establece la Constitución y su propia ley orgánica.
Tanto es así, que hasta ahora ha sido imposible hacer que los Jefes de Fuerza, comenzando por el Ministerio, concentren y entrenen la fuerza a fin de estar capacitadas para hacerle frente a la cambiante amenaza de los tiempos.
A pesar de todos los esfuerzos y recomendaciones, ha sido imposible que se olviden de Trujillo y sus Puestos, Destacamentos y Compañías dispersas por todo el territorio nacional, creadas desde los tiempos de Trujillo –más las demás creadas para complacer a caciques regionales y hasta ingenieros que construyen obras del Estado-, todas nacidas con el único fin del control de la población y sus recursos.
Quien no conozca esto o tenga dudas, fíjense que todas las Fortalezas del interior del País, se encuentran a la entrada de las poblaciones, a pesar que muchas ya están en el centro como producto de la expansión urbana.
Necesito más espacio pero, voy a concluir cuestionando, qué hace el Ejército con una brigada de Artillería cuando ya ni las armas existen; ocurriendo lo mismo con la Brigada de Blindados y otra Sexta Brigada que son solo cajones sin contenido alguno y de esa manera por igual ocurre con Puestos y Destacamentos sin sentido, cuando lo que se necesita es –reitero-, concentrar y volver a entrenar, a fin de poder rápidamente expandir la fuerza a los lugares en que se necesite su empleo, por medio de una movilidad eficiente y bien mantenida. ¡Sí señor!


