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Esto pienso, esto creo

Esto pienso, esto creo

Nuestros políticos nos ven como marionetas o como estúpidos

Por: Rafael R. Ramírez Ferreira
([email protected])

Sin duda alguna, creo firmemente, que la gran mayoría de nuestros políticos, consideran que solo ellos piensan y pueden conceptualizar; todos los demás, solo son simples peones o marionetas que deben estar sumisos a sus caprichos, desvergüenzas y aceptar por bueno y valido todas sus sandeces. Esa es la sensación que se siente al escucharlos parlotear sobre diferentes temas, como ese del narcotráfico.

Desde hace décadas tenemos personajes de estos que se han mantenido entre funcionarios y “honorables”, al parecer por sus expresiones, viviendo en otro país, por no decir en otro mundo. Se hacen los ingenuos ante la granizada de hechos corruptos, en tanto se protegen bajo la dura concha que les proporciona una inmunidad y blindaje, a todas luces fundamentados en leyes y reglamentos corruptos, indelicados he inmorales, hechos y aprobados por ellos mismos.

Aluden a la tan cacareada Constitución, sin siquiera hacer referencia que ante ella, supuestamente, todos somos iguales.
Ahora, si, solo ahora, es que vienen a asombrarse de que el narcotráfico ha permeado la política y esto, indiscutiblemente nos lleva al inicio de este escrito.

Risa, solo risa es lo que este hecho nos puede producir, porque en realidad; ¡se creen que somos estúpidos! “Que el narcotráfico ha permeado la política y que se requiere de una evaluación general a los fines de recuperar la credibilidad de la población”; pero, ¿Dónde diablos es que han vivido? Cuando ellos mismos han elevado a los cielos a tantos de sus colegas, a sabiendas muy bien de donde ha procedido su dinero y su “honorabilidad”.

Pero esta posición hipócrita no debe asombrar a nadie, porque en los pueblos, esos caciques, son altamente conocidos por esos “asombrados” que han vivido bajo el manto protector de esos señores y sus dineros.

Estos políticos aprovechados, al parecer, desconocen totalmente aquel viejo adagio, referente a que la diferencia entre la genialidad y la estupidez, consiste en que el genio conoce muy bien que posee limitaciones y desgraciadamente, estos líderes políticos, que provienen del tigueraje y de la búsqueda, apenas reconocen que respiran.

Estos mismos adefesios del liderazgo, aprovechan cualquier oportunidad para presentarse ante el pueblo, como verdaderos ángeles bajados del cielo para nuestra protección, salvo, que si observamos, como alguien expresó, nos daremos cuenta por los ojos y, naturalmente, el corazón, lo que en realidad son: Los primeros, fríos; y lo segundo, inexistente.

Asombro solo nos causa toda esta verborrea falsa, hipócrita, chantajista, burlona y engañosa de estos “honorables”, donde pensamos que quizás sea verdad, que somos “el misterio que existe entre dos nadas”. Todo lo que nos prometen se convierte en nada y en nada continúan desempeñándose.

Expresó el destacado poeta trágico de la Antigua Grecia, Sófocles, que “una mentira nunca vive hasta hacerse vieja”.

Por eso no nos extraña que ahora estos personajes salgan dizque sorprendidos del porqué corrió mucho más dinero del narcotráfico en las pasadas elecciones o todas las celebradas en los últimos años y, la cuestión es fácil, ya que estos narcotraficantes y los que viven de ellos, por lo regular son muy buenos comerciantes, saben por, cuando y a quien comprar.

No tendrán –la gran mayoría-, una cultura para exhibir pero, esto no significa que no sean inteligentes y, de ahí, que sabían muy bien, que el barco se estaba hundiendo y se prepararon para abordar el nuevo. Todo esto para concluir con el proceso de vida del buen narcotraficante.

Primero narco; después comprar las autoridades locales y por último, convertirse en todo un “señor honorable”. Así ha sido y así continuará, es decir, que su sorpresa –reitero-, es una burla. ¡Sí señor!

El Nacional