Tuvo un resultado frustrante el primer encuentro gestionado por el Gobierno con el liderazgo político en procura de alcanzar un acuerdo nacional para la mitigación del impacto que sobre la economía nacional han tenido el aumento en los precios del petróleo provocado por la guerra en Irán, lo que se traduce en desalentadora noticia.
El expresidente Danilo Medina y el secretario general del Partido de la Liberación (PLD), Johnny Pujols, recibieron en la sede de esa organización a los ministros de la Presidencia, José Ignacio Paliza, de Hacienda; Magín Díaz, de Hacienda, y al de Industria y Comercio, Eduardo Sanz Lovaton, para abordar sobre la magnitud de la crisis y formas de abordarla, sin ningún resultado.
Es de suponer que los funcionarios del Gobierno pusieron al tanto a los dirigentes del PLD sobre aspectos relevantes relacionados con los efectos que sobre las cuentas nacionales tendría la disrupción de los precios internos de los combustibles, pero los anfitriones alegaron que llegaron con las manos vacías.
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La reunión concluyó como comenzó, sin pena ni gloria, apenas con un pedido del expresidente Medina a los comisionados de suministrar a la dirección del PLD los planes que el Gobierno habría elaborado para afrontar la situación, pero sin reflexionar sobre lo que se vislumbra como pesarosa crisis.
Ese encuentro derivó en un dime y direte entre el PLD y el Gobierno a partir de la afirmación del expresidente Medina de que el Gobierno carece de planes para afrontar las consecuencias del inusitado aumento del petróleo, lo que obviamente desvirtuó el propósito de guarecer la estabilidad macroeconómica.
Llama la atención que los ministros Paliza, Díaz y Sanz Lovatán acudieron a esa cita sin algún documento, pese a que sus ministerios disponen de estadísticas y de instrumentos técnicos para formular una útil exposición, o que el presidente Medina sólo estuvo acompañado por el secretario Pujols.
Ojalá que esta tarde, en la cita programada entre los comisionados oficiales con el exmandatario Leonel Fernández, presidente del Partido Fuerza del Pueblo (FP), se retome el camino que conduce a un anhelado consenso que en ningún modo lesione el derecho de la oposición política a promover la diversidad de posiciones en torno a temas básicos de la nación.
En momento de gran incertidumbre, el diálogo político obraría como oxígeno a la gobernabilidad y para ayudar a identificar alternativas de soluciones a la inminente crisis económica. El liderazgo político esá compelido a aportar su cuota de sacrificio, aunque al Gobierno corresponde gobernar.

