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Germen de la corrupción

Germen de la corrupción

Oquendo Medina

Por: Oquendo Medina
(oquendo[email protected]).-

El germen de la corrupción nunca se ha mantenido estático dentro del litoral de la administración pública. Siempre se mueve. A veces parece alejarse, cuando en realidad está cerca, pretendiendo engañar a la sociedad.

Pero luego entonces, cuando nadie lo espera, reaparece súbitamente de manera espectacular para ocupar las primeras páginas de los periódicos digitales e impresos.

Ese desdichado y repudiado germen es alimentado por funcionarios deshonestos que para nada les interesa el supuesto compromiso que han asumido. 

En lo particular con el presidente de la república que los nombró por decreto y, en lo general, con la sociedad que permanece con su mirada crítica evaluando la conducta del funcionario. 

Nunca ha sido tarea fácil administrar fondos públicos cuando el responsable directo de dichos fondos no reúne las condiciones básicas para actuar apegados a los valores éticos, a los fines de alejar el germen de la corrupción de sus alrededores. Y más en un país en donde nos damos el lujo de tener algunos funcionarios que se consideran, erróneamente, autorizados a hacer todo lo que se le antoje con el dinero destinado para la ejecución de obras prioritarias para la nación.

Aunque usted no lo crea, el germen de la corrupción permanece rondando como si fuera un fantasma en la administración pública. Desde nuestros inicios como república independiente y soberana hasta hoy día siempre ha estado latente.

Todos los gobiernos que hemos tenido, de una forma u otra, han tenido funcionarios corruptos.
Entonces le corresponde a quien ocupe la presidencia de la república el no permitir, bajo ninguna circunstancia, que funcionarios bajo su mando entorpezcan su gobierno. Tal y como hizo Juan Bosch.

El Nacional