Santo Domingo.- En tiempos donde el costo de vida continúa aumentando y muchas personas sienten que el dinero “no alcanza”, los llamados gastos hormiga se han convertido en un enemigo silencioso de las finanzas personales.
Y no solamente hablamos del café del día a día. Ahí también entran los postres, la deliciosa comida rápida e incluso hasta el agua. Sí, el agua que muchas veces puedes llevar desde tu casa en un termo. Tal vez al final del mes la suma no parezca tan alarmante, pero cuando esos pequeños gastos se repiten constantemente, el golpe al bolsillo puede ser más fuerte de lo que imaginamos.
Según Henry Valdez, experto en educación financiera, estos gastos suelen pasar desapercibidos porque son de bajo monto y se realizan casi de forma automática.
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“No representan una gran cantidad en el momento, por eso muchas personas no los registran ni los incluyen en su presupuesto”, explica Henry Valdez.
El experto señala que el problema surge cuando estos pequeños consumos se convierten en hábitos diarios. La acumulación constante puede afectar seriamente la capacidad de ahorro y generar la percepción de que los ingresos no rinden lo suficiente.

Aunque muchas personas consideran irrelevantes estos gastos, las cifras reflejan otra realidad. Henry Valdez estima que los gastos hormiga pueden representar entre RD$5,000 y RD$11,500 mensuales, dependiendo del estilo de vida y los hábitos de consumo de cada persona.
Anualmente, esto podría traducirse en pérdidas de entre RD$60,000 y RD$138,000, llegando incluso a representar hasta un 16% del ingreso anual de algunas familias.
“Un pequeño gasto diario, como un café, un helado o un snack, puede parecer inofensivo, pero al multiplicarlo por semanas y meses se convierte en una fuga importante de dinero”, explicó Henry Valdez.
Consumo emocional
Los gastos hormiga tienen además un componente emocional y de costumbre. Muchas compras se realizan por impulso, comodidad o simple rutina.
Entre los ejemplos más comunes actualmente se encuentran:
- Comprar café todos los días.
- Adquirir botellas de agua en la calle.
- Consumir comida rápida con frecuencia.
- Comprar dulces, snacks o helados.
- Pedir comida mediante aplicaciones.
- Mantener suscripciones que apenas se utilizan.
La facilidad de acceso y la rapidez del consumo contribuyen a que las personas no perciban inmediatamente el impacto económico de estas acciones.
Estrategias para combatirlos
Henry Valdez recomienda identificar primero dónde se producen estos gastos para luego establecer medidas de control sin afectar significativamente la calidad de vida.

Entre las recomendaciones principales destacan:
- Registrar todos los gastos diarios, incluso los más pequeños.
- Elaborar un presupuesto semanal o mensual.
- Llevar agua y comida desde casa.
- Reducir compras impulsivas.
- Limitar el consumo frecuente de café, dulces y comida rápida.
- Revisar y cancelar suscripciones innecesarias.
- Establecer metas claras de ahorro.
Además del beneficio económico, reducir este tipo de consumos también puede generar efectos positivos en la salud y fomentar hábitos financieros más responsables.
Para Henry Valdez, controlar los gastos hormiga no significa dejar de disfrutar, sino aprender a consumir de manera consciente. Pequeños cambios en la rutina diaria pueden convertirse, con el tiempo, en una diferencia significativa para las finanzas personales.

