La ofensiva haitianizante del Gobierno ha sido rotundamente demostrada como lo revela el Listín Diario del 13 de enero del 2026, que las autoridades conceden 35 mil “residencias temporales” por año, casi en su totalidad a haitianos; también de aprovechar el proceso electoral del año 2024, específicamente mayo, para elevarlo a niveles de criminalidad, es decir, doblarlo.
Ante esta gran ofensiva de traición a la patria, y que debemos combatir con todas las formas adversativas posibles, se inicia con los “consulados” en Haití, vendiendo 600 mil visados, una mafia oficializada.
Todo un crimen de lesa patria, montando un proceso de regularización oculto, otorgando derechos a ilegales procedentes de un territorio selvatizado y cooptado por criminales. Lo cierto es que se mantiene el propósito de regularizar la mayor cantidad de población haitiana en suelo dominicano y traicionar el destino nacional.
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Han vendido el país, es decir, el esfuerzo patricial de los Padres Fundadores. Valen las trampas y vilezas, la puñalada por la espalda, el endeudamiento, y todo por la conservación del poder.
El Gobierno ha renunciado a la dominicanidad, vive en vacío con ese deber, y se ha dedicado a dinamitar los fundamentos de la nación, cumpliendo con un ritual vasallatico trazado desde el exterior.
De ahí el peligro de una pretensa diversidad cultural que más tarde nos llevará a la fragmentación política y al derecho a decidir, y se aprecia ya con la fisura de la frontera jurídica de la República, siendo socavada de manera velada para instalar poblaciones totalmente con vida haitiana en todo el territorio; Ay, qué avergonzado estaría de ustedes Duarte!!.
Han desestimado la acción de riesgo que representa esta lacra de invasión y establecimiento de una sociedad autóctona de la convivencia tribal, y que generará conflictos de fondo con la comunidad dominicana.
Nos están creando un mal futuro, borrarán al dominicano de pura cepa, pues hablamos de gente no vinculada a nuestras tradiciones y ciudadanía, que aún llevemos características genealógicas de su nigérrima raza, no nos ancla al mismo pasado.

