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Hegemonía en declive

Hegemonía en declive

La República Dominicana atraviesa un momento de tensiones acumuladas donde convergen factores económicos, sociales y políticos que apuntan hacia una posible crisis de mayor envergadura, en un contexto de crecimiento económico que ronda el 4.5 %, pero con marcada desigualdad.

El debate sobre la naturaleza de esta coyuntura sigue abierto: ¿crisis estructural, de régimen o de hegemonía? La pérdida de credibilidad institucional, sugiere un deterioro de la legitimidad formal del sistema político.

Las elecciones de 2028 no despejan incertidumbres. Los principales actores políticos reproducen esquemas tradicionales, lo que limita la posibilidad de cambios sustanciales en el modelo de gobernanza.

Aunque el país mantiene estabilidad macroeconómica, la deuda pública consolidada supera el 60 % del PIB, mientras el costo de la vida continúa presionando, con inflación acumulada sensible en alimentos y servicios básicos.

El crecimiento del turismo y las zonas francas ha sostenido indicadores positivos, pero no ha logrado traducirse en mejoras proporcionales en la calidad de vida, persistiendo brechas sociales y territoriales significativas.

Siguiendo la noción Gramsciana, podría afirmarse que las tensiones actuales afectan el entramado completo de relaciones sociales, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer.

La conflictividad social muestra signos de reactivación, con protestas sectoriales en demanda de servicios, empleo digno y transparencia, lo que refleja un malestar latente frente a la corrupción y la impunidad. En este escenario, la incertidumbre se profundiza, mientras actores internacionales observan con atención la evolución del país, conscientes de que su estabilidad tiene implicaciones regionales en el Caribe.