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Hombres y mujeres “invisibles” viven en un submundo ante la indiferencia de la sociedad

Hombres y mujeres “invisibles” viven en un submundo ante la indiferencia de la sociedad

Debajo del elevado de las avenidas Máximo Gómez con Nicolás de Ovando diariamente amanecen indigentes que cada mañana salen a deambular hasta la noche. Jorge González

Enfermos mentales y drogadictos en estado de indigencia caminan grandes distancias por la ciudad entre avenidas muy transitadas poniendo sus vidas en peligro y creando serios problemas de seguridad vial a los conductores que deben manejar  sus vehículos con extremo cuidado para no ser involucrados en un accidente.

Otros viven en calles, aceras, debajo de elevados y en puentes peatonales, no importa si son enfermos mentales, drogadictos o indigentes  que sin importar las causas y consecuencias deciden sobrevivir a la intemperie,  conviéndose en un problema  de seguridad social y salud pública.

Decenas de enajenados mentales  viven en las calles del Gran Santo Domingo, sin que familia ni sociedad se  interesen por ellos.
Decenas de enajenados mentales sobreviven en las calles del Gran Santo Domingo, sin que familia ni sociedad se interesen por ellos. Jorge González

Lo peor  es que aunque muchas de estas personas sean enajenados mentales, drogadictos o indigentes, son inofensivas y no molestan a nadie, mientras que otros  se vuelven violentos y hostiles sin una razón aparente, pero lo más preocupante es que en determinado momento cualquier cambio de conducta podría ser un detonante que los torne peligrosos. 

El pasado mes de diciembre la Policía Nacional arrestó a un indigente acusado de haber lanzado un bloque de concreto a un vehículo conducido por Joel Raphael Cabrera Espino, quien perdió la vida, mientras se desplazaba por la avenida 27 de Febrero en sentido este-oeste.

La noticia de este hecho se hizo viral de inmediato, pero sobre todo llamó la atención de la ciudadanía, de la prensa y de las redes sociales, ya que se puso sobre el tapete nuevamente el problema de los indigentes y enfermos mentales un mal creciente que debe ser enfrentado por las autoridades. 

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Este hombre con aparentes problemas mentales ocasiona trastorno en el tránsito de la avenida San Vicente de Paúl, en Santo Domingo Este. Jorge González

Vivir, sobrevivir o morir en un mundo triste y sombrío bajo el techo gris de un elevado, puente peatonal o a un lado de la dura acera de una calle o avenida, sin importar el ilustre que le haya dado su nombre a la vía, es la realidad de decenas de indigentes que sin importar las razones socioeconómicas, sus condiciones físicas o de salud mental pasan sus días en plena ciudad sin ser “vistos por nadie, o por todos”.

Aunque la indigencia es un drama social que afecta a miles de personas en muchos países, sin importar si son del primer mundo, subdesarrollado o pobres, no deja de llamar la atención que en una nación como República Dominicana, con una economía creciente, este mal menor y de fácil erradicación por la cantidad de estos que se ven en las calles no haya sido enfrentado.

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Sin dioses, sin religión, sin familias, sin dolientes, sin amor, solo quizás con recuerdos y esperanza y las dadivas de algún que otro buen ciudadano o lo que puedan recoger en la basura decenas de hombres y mujeres, algunos autoexcluidos de la sociedad, otros con aparentes trastornos mentales o de drogadicción sobreviven en las calles convirtiéndose en un penoso drama.

Sería conveniente que las autoridades presten atención a este flagelo antes de que ocurra otro caso lamentable.

Preguntas

Sin importar las estadísticas, ni las causas económicas, sociales o mentales que originan que cientos de personas vivan en  indigencia, algunas preguntas deberían ser contestadas: ¿ quiénes son los responsables de enfrentar este mal?, ¿por qué hay cada día más indigentes y enfermos mentales en las calles?.

Jorge González

Periodista, fotógrafo, reportajista y editor fotográfico de El Nacional