Honrosa visita

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Más de 300 mil dominicanos residentes en el exterior retornan al país para disfrutar junto a sus familiares las festividades de Navidad y Año Nuevo, con lo que renuevan irrenunciables vínculos y arraigo con su tierra que por nacimiento o sangre es también la de sus ancestros y de sus descendientes.

La llegada de esos compatriotas representa un inconmensurable gesto de amor y lealtad de una diáspora señalada como de las que más cercanía y lealtad profesan al lar nativo, tanto así que se dice que el corazón del migrante dominicano nunca viaja.

Esos ilustres visitantes son como las guirnaldas multicolores que las familias colocan a las entradas de sus hogares en señal de alegría, unidad, esperanza y solidaridad por festejarse el nacimiento del redentor, porque esos dominicanos son en cierta medida portadores y mensajeros de buenas nuevas.

En los últimos diez años el valor acumulado de las remesas de la comunidad dominicana en el exterior sobrepasa los 50 mil millones de dólares, más del doble de lo generado por la inversión extranjera directa, por lo que puede decirse que su contribución al desarrollo es indispensable.

Durante la crisis financiera mundial entre 2008 y 2010, los ingresos por remesas se mantuvieron relativamente estables porque el migrante dominicano prefiere endeudarse o reducir drásticamente sus gastos para poder enviar aquí el dinero indispensable para el sustento de los suyos.

La exoneración arancelaria por valor de tres mil dólares en bienes que traen consigo esos dominicanos se interpreta como una expresión de gratitud del Estado por sus valiosos aportes que realizan al desarrollo de la economía, creación de empleo y combate a la pobreza.

El arribo de esos miles de compatriotas debería ser también un motivo de orgullo para quienes los reciben, incluidos los agentes de Migración, Aduanas y empleados de los aeropuertos, obligados a ofrecerles el mejor de los tratos, incluido el reconocimiento de la gracia otorgada a los regalos que traen para sus familiares.

El Nacional se une al júbilo colectivo por el retorno de más de 300 mil dominicanos residentes en el exterior que vienen a festejar las navidades junto a los suyos. Los votos son para que disfruten de una experiencia memorable que consolide sus anhelos de regresar algún día para quedarse en esta su tierra amada.