Imagine no necesitar un acta de nacimiento, matrimonio o de cualquier tipo, o tener que procurar la legalización para ese tipo de documentos, y nunca más tener que movilizarse a realizar ese papeleo, porque toda esa información la tendría disponible para usted y cualquier entidad pública o privada que lo requiera en su documento de identidad. Eso es posible con una identidad electrónica.
Si algún día quedara incapacitado a raíz de un accidente y los doctores que le atienden necesitan de emergencia su historial de salud para salvarle la vida, estos podrían ahorrar minutos valiosos consultado directamente de su documento de identidad esa información, sin necesidad de esperar a que allegados o familiares se acerquen a facilitarla. Eso es posible con una identidad electrónica.
Imagine no tener que procurar records de notas, certificaciones de sus títulos escolares o universitarios, diplomas o acreditaciones profesionales porque con sólo permitir su acceso a ellos a personas autorizadas por usted mismo con su documento de identidad sería suficiente. Eso es posible con una identidad electrónica.
Si deseare tener acceso a todo su historial tributario, elegibilidad para créditos fiscales, poder identificar propiedades o activos registrados sujetos al pago de impuestos, hacer las declaraciones o someter cualquier corrección por ante la autoridad tributaria sin agotar horas de trámite en visitas y consultas en personas, eso sería perfectamente posible con una identidad electrónica.
Imagine poder recibir cualquier servicio estatal desde su hogar, reportar la pérdida de cualquier documento de forma remota, facilitar cualquier documento oficial sin tener que pedir actas o certificaciones, saber quien accede a sus datos personales y requerir la justificación de ese acceso, en cualquier momento y por cualquier causa. Eso es posible con una identidad electrónica.
Hay mil razones para que un país como el nuestro adopte el documento de identidad electrónico como la base sobre la cual los ciudadanos interactúan con entes públicos y privados. La reducción de costos en trámites y permisos a nivel de toda la economía podría ser el primero de ellos, pero da la coincidencia que haber tenido esto hace mucho tiempo hubiera hecho de sostener la actual crisis de una forma más llevadera para la ciudadanía y la economía un ejercicio mucho más fácil.
El documento de identidad electrónico debe ser nuestra próxima prioridad no sólo para mitigar los efectos de una crisis como esta en el futuro, sino para reducir de forma significativa el costo de sostener nuestro Estado no sólo para los burócratas sino para los servicios a los ciudadanos de forma permanente. Y esto debió haber empezado hace años.
Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

