Editorial

Igual que aquí

Igual que aquí

Las recetas que se aplican en el mundo para afrontar la espiral inflacionaria causada por la pandemia de la covid-19 y renovada por la guerra entre Rusia y Ucrania son tan disímiles que el remedio destinado a una economía sería fatal para la otra, como parece ser el caso de Estados Unidos y Francia.

Los presidentes Joe Biden y Emmanuel Macron han tomado caminos diferentes en la aplicación de políticas económicas para solventar la inflación, que no solo traba el crecimiento de esas naciones, sino que las coloca en riesgo de recesión y hasta de estanflación.

El inquilino de la Casa Blanca promovió la aprobación en el Congreso de la Ley para la Reducción de la Inflación, que procura aumentar la tributación a las grandes corporaciones y a las personas más ricas, mientras el ocupante del Elíseo pidió a los franceses “esfuerzo y sacrificio” ante recortes energéticos, inflación y recesión.

La ley de Biden impondría un gravamen de un 15 % a todas las empresas que obtengan beneficios anuales sobre los mil millones de dólares, con los cuales se realizaría la mayor inversión pública contra la crisis climática, cuyas emisiones se reducirían en un 40 por ciento.

El presidente francés, quien resultó electo por otro periodo de cuatro años, ha advertido que el conflicto entre Rusia y Ucrania, unido a los efectos acelerados del cambio climático, rompen la triple ilusión de que los recursos naturales eran inagotables, que la democracia triunfaría y que la guerra era cosa del pasado.

Biden opta por incrementar los subsidios o transferencias sociales, como ha sido su anuncio de que el gobierno perdonará diez mil dólares por cada préstamo universitario, en favor de estudiantes agobiados por las deudas.

Ante el Consejo de Ministros, Macron dijo que “vivimos en un momento de gran convulsión”, además de decretar “el fin de lo que podría parecer abundancia”, lo que contrasta con la fotografía de hace una semana del jefe de Estado a bordo de una moto acuática en el Mediterráneo, que ha sido destacada por la oposición.

Biden procura conjurar la inflación en base a subsidios e inversiones, mientras Macron apela a la austeridad y reducción del gasto público, pero la diferencia principal estriba en que el presidente francés ya obtuvo su reelección en mayo pasado, mientras que al estadounidense le urge ganar los comicios de medio término de noviembre, como condición indispensable para optar por otro periodo en la Casa Blanca. Interés electoral. Igual que aquí.

El Nacional

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