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Inmunidad colectiva

Inmunidad colectiva

La reapertura del país marcha sin que nada parezca capaz de detenerla. Ni el aumento dramático de casos ni la aceleración en la tasa de fallecidos parecen persuadir a nuestras autoridades para empujar a un nuevo cierre de actividades económicas.

Esto necesariamente nos debe llevar a considerar que la estrategia en República Dominicana frente al COVID-19 pasó de la contención a apuntar a una especie de inmunidad colectiva.
La inmunidad colectiva se logra cuando una parte significativa de la población se vuelve inmune a una enfermedad sea como resultado de haberla adquirido como resultado de una infección o por haber recibido una vacuna contra la misma.

Usualmente la inmunidad colectiva implica que la inmensa mayoría de la población queda inmunizada, y que aquellos que no pueden ser inmunizados por condiciones particulares que se lo impiden (usualmente que desarrollan efectos adversos a las vacunas) quedan protegidos como resultado de la inmunidad de aquellos que les rodean.

Naturalmente, para que la inmunidad colectiva funcione, los individuos vacunados o infectados deben conservar esa inmunidad por un tiempo prolongado. En el caso en particular del COVID-19 algunos estudios preliminares parecen indicar que aquellos que fueron infectados por el virus pudieron mantener la inmunidad frente a la enfermedad por apenas unos meses luego de haberse sanado, lo que pudiera no ser significativo como para hacer viable una inmunidad colectiva.

Esto también representa un reto para cualquier vacuna que logre desarrollarse. Actualmente ya existen varias candidatas a ser vacunas que han pasado a la Fase 3 de su estudio, lo que implica administrarlas a un grupo grande de voluntarios para evaluar sus efectos. La capacidad de estas vacunas de mantener la inmunidad por un tiempo significativo, lo que hasta ahora no ha podido ser comprobado con los infectados recuperados, va a ser fundamental para la aprobación de su uso en la población general.

Lo que nos lleva a lo que sea que estemos aspirando en República Dominicana. Si nos estamos arriesgando a lograr la inmunidad colectiva permitiendo los contagios en la población de forma masiva no sólo implica que muchas personas van a morir en el proceso, sino que pudiera no funcionar si en efecto los infectados no conservan esa inmunidad por mucho tiempo.

O puede que la intención no sea apuntar a la inmunidad colectiva, sino que simplemente tratamos de salvar cualquier paupérrimo remanente de economía que pueda sostenerse mientras consumidores y la fuerza de trabajo se sigan infectando, como forma de postergar lo inevitable. Y honestamente, ya no queda claro a que tipo de resultado aspiramos en el mediano plazo. Y esa es una realidad bastante aterradora.

Por: Orlando Gómez
orlando.gomez@gmail.com

El Nacional

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