El pasado sábado Estados Unidos tuvo 130,000 nuevos contagios en un sólo día, estableciendo un récord, mientras este martes se proyecta como el sexto día consecutivo en que se registran más de 100,000 casos en menos de 24 horas. Esto nos da una idea de la magnitud del problema.
Acá, en este rinconcito del Caribe, que llamamos República Dominicana el problema sigue aumentando, creo que a veces ocultando cifras para no crear pánico en la población. En las últimas horas hubo un aumento de un 20% en la ocupación hospitalaria, incluyendo las Unidades de Cuidados Intensivos.
Esto datos no son con el interés de alarmar, sino de poner al desnudo la irresponsabilidad de implica permitir fiestas, actividades sociales y políticas de masas.
Una de ellas, es la convocada para mañana miércoles de varias protestas hechas por el diputado Pedro Botello, en reclamo de que se convierta en ley el proyecto que establece que el 30% de los fondos de pensiones se le devuelva a los afiliados al sistema.
Aglomerar gente en cualquier, donde no se tiene control sobre el uso de mascarilla ni se puede garantizar el distanciamiento físico es un atentado a la salud de los ingenuos que se acojan a la invitación, así como una irresponsabilidad de las autoridades que lo permiten.
Este legislador, en vez de estar propiciando el desorden debería estar sometido respondiendo por las acciones de violencia cometida contra otros colegas suyos y propiedades del Congreso, hace menos de dos semanas.
¿Cómo podrá Botello y su gente garantizar que en este periplo de demostraciones no se vuelva a alterar la paz social e incurrir en actos vandálicos como los protagonizados frente a un Congreso que por su investidura debería ser el primero en resguardar?.
¿Cómo es que desconociendo la delicada situación que vive el país con la pandemia de la covid-19, se proponga movilizar tumultos de manifestantes con el serio riesgo de provocar una ola de nuevos contagios de la mortal enfermedad, como si esto no le importara.
Quienes se arriesgan a ir a esa convocatoria deben tener claro que no sólo exponen su vida, sino la de su familia, en caso de contaminarse.
Por: José Antonio Torres
josetorres60@hotmail.com

