Santo Domingo.- La Casa de Bernarda Alba volvió a cobrar vida sobre las tablas del Teatro Nacional Eduardo Brito con una propuesta intensa, sombría y cargada de simbolismo. La versión libre presentada por Elemental Teatro logró conectar con el público desde el primer momento, transportándolo a un hogar marcado por el silencio, la represión y el miedo.
La puesta en escena mostró a una Bernarda dominante, rígida y profundamente controladora, que convierte el luto por la muerte de su esposo en una condena para sus cinco hijas. Encerradas entre paredes cargadas de tensión, las mujeres viven atrapadas entre el deseo de libertad y las imposiciones de una madre obsesionada con las apariencias y el qué dirán.
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La escenografía minimalista y la iluminación tenue ayudaron a reforzar la sensación de encierro y desesperanza. Cada elemento en escena acompañó la fuerza interpretativa del elenco, que logró transmitir la angustia constante que domina el universo creado por Federico García Lorca.
La obra también evidenció el peso de la tradición y la religión dentro de una sociedad conservadora, donde las mujeres terminan reproduciendo las mismas estructuras de control que las oprimen. El personaje de Bernarda se mostró aferrado a las normas sociales y religiosas como una forma de mantener el poder dentro del hogar.

Esta presentación formó parte de la apertura oficial de Festae 2026, el Festival Internacional de Artes Escénicas, que durante cinco días reunirá en Santo Domingo propuestas teatrales, musicales y dancísticas de países como Argentina, Francia, Colombia, Guinea Ecuatorial y República Dominicana, consolidando al país como un importante escenario cultural del Caribe.

