Al conmemorarse este domingo el 157 aniversario de La Restauración, movimiento económico, político y militar que logró la conquista de nuestra Segunda República, se hace propicia para reflexiones.
La Restauración, es uno de los acontecimientos de mayor trascendencia de toda nuestra historia. En la sociedad dominicana decimonónica y tardo capitalista tres corrientes se debatían las ideas en el escenario nacional: 1) La facción independentista creyente en el proyecto de Nación; 2) Los afrancesados, que buscaban el protectorado con Francia; y 3) Los anexionistas encabezados por Pedro Santana.
El pensamiento restaurador era variopinto, y el país estaba en la orfandad total de una élite política que contara con directrices claras y precisas sobre el desarrollo del capitalismo. A excepción del grupo liberal que redactó la Constitución de Moca del 1858 encabezado por Benigno Filomeno Rojas y José Desiderio Valverde, posteriormente defenestrado por Santana del poder, la actitud política deambulaba por senderos de anarquía y desinstitucionalización.
La victoria de los restauradores en la cruenta guerra llevada a cabo de 1863 a 1865, no le abrió las puertas al desarrollo de la patria, pues finalizada la conflagración bélica, los gobiernos posteriores reafirmaron las montoneras, el caudillismo y las dictaduras.
Sin embargo, hay que reconocer que estos patriotas que con ahínco y denuedo defendieron la República sin darle tregua al invasor, les hicieron honor a la frase que dice que: “Si pequeña es la patria, uno grande la sueña”.
Por: Elvis Valoy
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