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Las epidemias: Vacío de Dios

Las epidemias: Vacío de Dios

Santo Domingo.- En la pastoral con motivo del Día de la Altagracia, la Conferencia del Episcopado relacionó con la falta de fe en Dios el coronavirus, la violencia y las epidemias que hoy sacuden a la humanidad. Pero sobre ese vacío divino la Iglesia católica, que es la principal difusora de la fe cristiana, no hizo el necesario mea culpa.

En los últimos tiempos, lejos de promover el amor al Ser Supremo, los religiosos han estado más dedicados a censurar el aborto, las relaciones entre parejas de un mismo sexo y otros actos que se apartan de la devoción espiritual.

Ahora que dice el vacío de Dios en el alma de los pueblos es la causante de la pandemia sanitaria, la violencia, la mentira y el hedonismo, que considera los cuatro principales males, procede un giro en las prédicas religiosas.

En su carta la Conferencia indica que el “verdadero drama de nuestro siglo es el vacío de Dios en el alma de tantos pueblos y la verdadera pandemia que nos aqueja es la anemia espiritual”.

Como pastores de almas los obispos, sacerdotes y demás representantes de la Iglesia pueden actuar como verdaderos agentes para rescatar y orientar a los pueblos por los senderos de la fe en Dios, el amor al prójimo, el respeto y la superación a través del trabajo digno.

No deja de ser cierta la desviación que como resultado de la crisis de valores se advierte en hombres y mujeres para quienes el afán de lucro tiene más peso que la solidaridad y la dignidad. Con la autoridad moral que la caracteriza la Iglesia puede actuar como un faro de luz.

El Nacional

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