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Masalles

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Chiqui Vicioso

Habría que preguntarle a monseñor Víctor Massalles, de Bani, si habla de modo personal o por el Episcopado Dominicano.  Según entiendo, sus exabruptos son personales, porque tanto los católicos por el derecho a decidir, así como el movimiento dominicano afiliado a la Teología de la Liberación, no están de acuerdo ni con sus pronunciamientos, ni con su estilo de expresión el cual supera al de López Rodríguez.

Y también, supera al del Papa Francisco, conocido por su moderación a la hora de externar su parecer o hacer un dictamen.  El ejemplo más claro fue lo acontecido con el presidente Biden, a quien el Episcopado norteamericano, azuzado por la ultraderecha y por esa negación de toda humanidad que se llama Donald Trump,  se apresuraba en excomulgar por su negación a condenar el aborto, lo cual el Papa Francisco frenó de inmediato.

Entonces, si ni el Episcopado Dominicano, ni el Papa, han condenado a los senadores que han ejercido su derecho al criterio, a diferir, por qué Masalles se siente con derecho a hablar por todos?   ¿Es que no recuerda que el arzobispo no es él?

El dogma, el fanatismo, es enemigo de la vida, una vida que se impone por encima de todos los prejuicios.  Así vemos a una bella muchacha afirmar en un video que circula tanto aquí como en el exterior, que ella fue compañera sentimental de un influyente jerarca  durante veinte años, que tuvieron un hijo, y que ahora las monjas no se lo dejan ver.

 Esa misma muchacha dice que fue sacada a la fuerza cuando intentó entrar a ver a su compañero, por las monjas y policías la primera vez que intentó entrar a la casa donde lo tienen, y ahora de nuevo, lo cual ha vuelto a denunciar a la opinión pública.

Y, sobre eso Masalles no se pronuncia, como no se pronuncia el Episcopado, cuando debería ser un derecho de esa muchacha ver al hombre que ama, o con quien compartió veinte años de su vida, particularmente ahora que dice ella que está enfermo y no puede imponer que  esté a su lado.

Son las tristes historias de la intransigencia, de la falta de tolerancia de muchos supuestos cristianos que no vacilan en juzgar y, condenar, al prójimo o la prójima, cuando precisamente hay un Salmo bellísimo de la Biblia que dice que el amor todo lo entiende, todo lo sabe, todo lo perdona, no juzga.

Y ya nos vamos agotando con la arbitrariedad generalizada y unilateral Masallista, porque solo se aplica a las mujeres.  No he visto el mismo espíritu condenatorio ni la misma tendencia a la ira frente a la irresponsabilidad paterna de muchos hombres, ni a su negación a hacerse la vasectomía.

Por: Chiqui Vicioso ([email protected])

El Nacional

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