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El Gobierno debe prestar atención a la duda de la Iglesia católica sobre el real número de víctimas a causa del coronavirus.

Tras exhortar a la población a vacunarse contra la espantosa pandemia, lo que constituye una saludable contribución en la batalla contra la enfermedad, el arzobispo metropolitano de Santo Domingo, Francisco Ozoria, afirmó que no se dice la verdad sobre los contagiados y las defunciones.

Es obvio que el religioso no habla por hablar ni para hacer daño a las autoridades. Se trata de su percepción sobre el drama de la elevada ocupación de camas y el alto porcentaje de positividad. Ozoria no es el primero que habla de un subregistro adoptado para no perjudicar la recuperación de la industria turística.

La duda de una figura tan influyente como Ozoria es para que las autoridades sean más rigurosas no solo con las medidas, sino con las estadísticas.

El Nacional