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Método D’Hondt

Método  D’Hondt

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El método D’Hondt y el voto preferencial, son conceptos que deben ser abordados de forma conjunta. El primero es aplicable allí donde el elector puede elegir candidatos de forma preferencial y es necesario determinar a cuáles de ellos les corresponderán las curules en disputa.

Desde su origen empieza el problema del sistema que estoy analizando. Como dije, lo primero que debe hacerse es sumar los votos partidarios para saber cuántos escaños pertenecerán a cada organización. Con posterioridad, se computan los votos preferenciales de los aspirantes.

Ahí se abre la posibilidad de lo que he denominado una aberración democrática que consiste en que puede ocurrir que uno o varios candidatos no sean electos habiendo sacado más votos preferenciales que otros que sí lo fueron. Esto, como consecuencia de que al partido que postuló esos candidatos, no le tocaron curules debido al excluyente método D’Hondt.

En el actual régimen electoral dominicano, en los comicios para elegir, por ejemplo, diputados, se usan listas cerradas y desbloqueadas. Cerradas quiere decir que no es posible votar por candidatos de partidos distintos. Desbloqueadas, que los candidatos no son previamente colocados por los partidos en un listado bajo un orden que decidirá quiénes van primero y quiénes después.

Eso es un gran logro respecto a las listas bloqueadas del pasado. Todos concurren en igualdad de condiciones y ganar o perder estará en relación con los votos preferenciales obtenidos, pero por infortunio, dependiendo de si al partido postulante le toquen o no, cargos.

Lo cónsono con los principios democráticos es que las mayorías prevalezcan, sin que eso signifique que no se tomen medidas pertinentes para preservar la representación de las minorías. En ese sentido, formulo las siguientes propuestas: Eliminar el método D’Hondt. Utilizar listas abiertas donde el elector pueda seleccionar candidatos de distintos partidos. Permitir votarse por tantas opciones como diputados tenga la circunscripción de que se trate. Que sean electos quienes más votos preferenciales obtengan.

El complemento para esta propuesta debe ser un Órgano electoral en plena capacidad de aplicar la normativa que rige la materia, de manera que los procesos comiciales sean libres, transparentes, equitativos e igualitarios, en los cuales, los actores que compiten tengan idénticas oportunidades.

Los tiempos son propicios para avanzar de forma significativa en la consolidación de nuestra democracia, ampliando el derecho fundamental de elegir y ser elegido, como forma de ensanchar los niveles de participación en absoluta libertad. Nueva política. Nuevas instituciones.

Por: Pedro Pablo Yermenos

pyermenos@yermenos-sanchez.com

El Nacional

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