Articulistas

Mujer y Congreso

Mujer y Congreso

Juan Taveras Hernández

Qué se necesita para ser diputado o senador? ¿Qué méritos profesionales o ciudadanos hay que acumular? ¿Basta con poseer dinero -no importa su origen- y ser miembro de un partido político que no los evalúa previamente para lograrlo?  En este país cualquiera puede ser legislador, razón por la cual el “primer poder del Estado” se ha “cualquierizado”. Gente sin cultura, sin ninguna preparación, obtiene una curul. El voto preferencial se ha convertido en el voto del dinero.

Hay quienes han comprado una diputación o una senaduría, una alcaldía o regiduría. El dinero, de origen dudoso, que nadie investiga, determina muchas veces quien gana y quien pierde.

La gente en los barrios, parajes y ciudades, vende su conciencia y su voto. Los procesos electorales están corrompidos, como corrompida está la sociedad en sentido general. Me he preguntado si vale la pena tener un Congreso como el que tenemos, grande y caro.

Hay senadores y diputados honorables, que trabajan  para el país, pero lamentablemente no creo sean mayoría. ¿Cómo rayos un legislador puede decir que la violación de una esposa o pareja es distinta a las demás violaciones y  por lo tanto la pena debe ser considerablemente menor?

¿En que cabeza humana puede caber una barbaridad como esa? Una violación es una violación, es un acto de salvajismo, de violencia, de enajenación y barbarie.

Nadie, en su sano juicio puede pedir, sobre todo desde el poder legislativo, que un hombre no sea castigado (que lo castren, digo) después de haber violado a su compañera por estar casado porque ella se niegue a tener sexo.

Es pretender volver al pasado ominoso. Una mujer no es una cosa, no es una propiedad del hombre. Ese machismo ancestral y absurdo es propio de países muy atrasados. Solo a un primate se le puede ocurrir semejante atrocidad.

La mujer debe tener sexo cuando lo desee y con quien lo desee. El homo sapiens evolucionó durante millones de años hasta convertirse en lo que es hoy.

Los neandertales desaparecieron luego de 300 mil años habitando el planeta. Fueron sustituidos, sin dejar muchos rastros, por el hombre de este tiempo.

La lucha de la mujer por la igualdad es tan vieja como la humanidad misma porque siempre el hombre la ha tratado como un ser inferior, como el “sexo débil” culpándola de  los males humanos, condenándola ideológica y culturalmente hasta por la mayoría de las religiones y sus dioses creados precisamente por los hombres.

Dios es varón, creó al hombre a imagen y semejanza. Hizo la mujer porque notó que el pobre y desgraciado hombre estaba muy solo.

Juan Tomás Taveras

Juan Tomás Taveras