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Músicas locales nuevas poéticas musicales

Músicas locales nuevas poéticas musicales

El reggaeton forma parte de las músicas locales que por los años 80 empezó a ser conocido en el país, en suburbios, salas no convencionales, propiciado por  intérpretes de grupos barriales, muchos de ellos no conocidos. 

El contacto con los bajos fondos y la clase proletaria puertorriqueña y jamaiquina, influyó en este tipo de música, en su expansión y búsqueda. 

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En el caso de República Dominicana, el reggaeton, mezclado con otros ritmos y otras músicas, se justifican en ámbito, lenguaje, creación, discurso de interpretación y producción.Diferentes músicos, compositores, arreglistas e intérpretes, van constituyendo grupos que se explican como acciones en la dinámica misma de las reservas musicales.

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El reggaeton dominicano exploró los elementos de una nueva concepción del ritmo, la interpretación sonoro-musical y las performances musicales. 

Al principio, el reggaeton era música de protesta social y de representación existencial de niños, jóvenes y adultos pertenecientes a la sub-cultura o sub-culturas de países caribeños.

Gran parte de la música isleña del Caribe, asimiló el reggaeton como si fuera una poética pedagógica de la cultura caribeña y sus posibilidades, fuera del salón o sala no convencional.

En las callejas, callejones, y salas-disco del Ensanche la Fe, Sabana Perdida, Los Alcarrizos, Barrio Capotillo, Pantoja y muchos residenciales del área capitalina, empezaron a crearse grupos artísticos, a la vez que algunas agrupaciones se especializaban en este tipo de música. 

Algunos intérpretes representativos de un tipo específico de banda musical, crearon posibilidades de comercialización del reggae, el rap, el rock, pop y otras formas rítmico-musicales.

El Lápiz, Joa, Toxicrow, entre otros, han sido y son aun representantes de una visión y un nuevo discurso musical representativo de la juventud marginal y de cierta tendencia resistente y rebelde influida por los ritmos del Caribe insular.

En Jamaica, Curazao, Saint Kitts, San Martin, Trinidad-Tobago, República Dominicana, Puerto Rico, entre otros, el  reggaeton, el rock y el rap se han impuesto como música de consumo público, libre y rebelde, que ha sido asociada a ciertas prácticas de vida con difusión en las sub-culturas de la cuenca del Caribe.

Esto ha hecho que algunos musicólogos, intérpretes y escritores de textos musicales propios de dichas creaciones musicales, asimilen algunas tendencias y algunos lenguajes de interpretación y producción basados en “líricas” especiales y en tipologías musicales alternativas confluyentes en cuanto a ritmo, melodía y armonía sonora-musical.

Se podría decir que una poética, una estética y una semiótica de las músicas locales, asimilan todo lo que las raíces culturales proyectan a través de un tejido o texto musical abierto a nuevas búsquedas y nuevos perfiles sonoros, musicales, instrumentales, productivos, interpretativos y comunicacionales.

Los procesos culturales donde  este tipo de música local ha adquirido significación precisa y al mismo tiempo difusa van asegurando una línea de mimesis y poiesis que parten del elemento antropológico que guarda consigo valores esenciales y a la vez se expresa desde  la realidad sociocultural.

En un sentido ampliamente contextual y proyectivo, el alcance artístico del reggaeton, el rap, el hip-hop, la nueva salsa y otras expresiones musicales, participan de nuevas visiones de las hablas locales, todo lo cual quiere decir que los niveles de significación de dichas músicas, propician el espectáculo sonoro-interpretativo y dancístico.

Diversas concepciones, sin embargo, de estas expresiones musicales,  hacen que se desarrolle una música sincrética y un tipo de productividad verbal, vocal y sonora, del tal manera que, en la actualidad, asistimos a diversas cardinales que, partiendo de ejes específicos de reconocimientos, van articulando los diversos tonos de la interpretación vocal y danzaria, reflejando, en tal sentido, matices, posibilidades y conjunciones melódicas, armónicas y rítmicas.

Toda una bibliografía al respecto, encontramos en anuarios, revistas, biografías de artistas, historias del ritmo y tensiones que, en el marco de la comunicación sonora, se justifican y perfilan en diversos modos, diversas estrategias y posibilidades creacionales. 

Existe el reggaetón mezclado con bachata orientado hacia un intercambio simbólico, verbal y musical de algunos conjuntos o grupos musicales de Venezuela, República Dominicana, México, Argentina, y otros pueblos del Caribe y Latinoamérica.

El movimiento de las músicas locales asimila cultura, actitud lírica, movimiento coreográfico, palabra dinámica, improvisación, contexto y problemática de la escritura o cardinal musical.

El caso del  reggaeton se puede escoger como un ejemplo de música sincrética, donde lo estético se asocia a lo bizarro a lo hiperbarroco, a la dialéctica de las principales voces, espacios y movimientos artístico-culturales en áreas locales, del Caribe insular.

El Nacional

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