El descrédito de la Policía con el eufemismo de los intercambios de disparos para justificar ejecuciones de civiles no deja de ensombrecer el debut del nuevo director del cuerpo tras la muerte por una patrulla de dos presuntos delincuentes en Azua que eran perseguidos por un crimen y otros delitos.
En torno a la muerte de Yamal Anthony Núñez Vargas, de 20 años, y otro identificado como Julio 30-30, la Policía ha enviado una auspiciosa señal al apoderar del suceso al Ministerio Público.
Pero además, en identificar y mostrar al sargento que dijo resultó herido durante la supuesta refriega, la institución busca respaldar su versión de los hechos.
La intervención del Ministerio Público no debe ser para legitimar la versión de la Policía, sino para establecer la verdad sobre el suceso.
Conviene a la imagen del cuerpo que se sepa la realidad como única forma de mejorar su crédito y actuar contra los agentes que se exceden en sus funciones.
Núñez Vargas y Julio 30-30, a quienes la Policía sindica como dos reconocidos delincuentes, eran buscados por la muerte de la joven Dominique Natalia Gómez Cabrera, de 22 años, ocurrida el 16 de este mes en el sector La Esperilla.
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La joven acompañaba en un vehículo a la cantante urbana Masha cuando fue alcanzada por los disparos.

