Santo Domingo.— A pesar de que la cantidad de científicos en la República Dominicana ha crecido de forma significativa en los últimos 20 años, la participación de mujeres investigadoras cayó en 2024 a su punto más bajo en dos décadas, según revela un estudio presentado por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).
El “Informe Cienciométrico de la República Dominicana” indica que las mujeres representan actualmente apenas el 28.8 % de los autores científicos del país, una cifra inferior incluso a la registrada en 2003, cuando la participación femenina era de 30.6 %.
El estudio destaca que este descenso ocurre en un contexto de fuerte expansión del sistema científico nacional. En las últimas dos décadas, el número de investigadores dominicanos se multiplicó por 15, al pasar de 36 autores científicos en 2003 a 545 en 2024.
Sin embargo, ese crecimiento no se ha reflejado en una mayor equidad de género. La participación femenina había alcanzado su punto más cercano a la paridad en 2016, cuando llegó a 44.8 %, pero desde 2017 comenzó un descenso sostenido hasta el nivel actual, considerado el más bajo del periodo analizado.

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Retroceso frente a países similares
La investigación compara la situación dominicana con países de economías y sistemas científicos similares como Costa Rica, Panamá, Jamaica, Paraguay y Uruguay, y concluye que República Dominicana es el único de estos países cuya participación femenina en la ciencia es hoy menor que hace dos décadas.
Además, el país registra apenas 10 investigadores por cada 100 mil personas económicamente activas, muy por debajo del promedio de 76 por cada 100 mil en las naciones de referencia.
Caída en áreas donde predominaban las mujeres
El informe advierte que el retroceso es particularmente preocupante en disciplinas donde históricamente predominaban las mujeres.
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En odontología, por ejemplo, la participación femenina superaba el 60 % en 2013, pero cayó hasta 21.6 % en 2024. Tendencias similares se observan en áreas como psicología y ciencias sociales.
“El hallazgo más alarmante reside en el colapso de la participación femenina en áreas que antes dominaban”, señala el estudio, que advierte que los avances hacia la equidad pueden ser frágiles si no se sostienen con políticas públicas activas.

Brechas entre disciplinas
A pesar de la caída general, las mujeres mantienen presencia relevante en algunos campos. En veterinaria, por ejemplo, el 75 % de las investigaciones son producidas por mujeres, mientras que en inmunología y bioquímica la participación femenina supera el 40 %.
En contraste, disciplinas como energía, matemáticas, física e ingeniería presentan fuertes brechas, con más del 80 % de participación masculina.
Impacto de la colaboración internacional
El estudio también plantea una posible explicación al descenso: el crecimiento acelerado de la hipercolaboración científica, con publicaciones firmadas por 15 autores o más, generalmente vinculadas a proyectos internacionales.
Según la investigación, este fenómeno coincidió con el inicio del declive de las autoras dominicanas, lo que podría indicar que al integrarse con mayor intensidad a redes científicas globales el país estaría importando los desequilibrios de género existentes en esas redes.
Llamado a fortalecer políticas científicas
Martha Báez, directora de Investigación e Innovación de la PUCMM y autora principal del estudio, señaló que el escenario plantea la necesidad de reforzar políticas públicas que impulsen el talento científico nacional y promuevan mayor diversidad.
“Esto implica formar nuevas generaciones de investigadores, atraer y retener talento y promover la diversidad activa, porque un sistema científico robusto requiere masa crítica, equilibrio y diversidad en sus áreas de conocimiento”, afirmó.
El informe reconoce avances en la producción científica dominicana y su integración a redes internacionales, impulsados por iniciativas como el Fondo Nacional de Innovación y Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondocyt) y la Carrera Nacional de Investigadores.
No obstante, advierte que el sistema científico nacional aún opera a una escala limitada, lo que reduce su capacidad de renovación y liderazgo autónomo.
El estudio fue financiado por Fondocyt y contó con el apoyo técnico de SCImago Research Lab, un grupo internacional especializado en análisis de información científica. La investigación fue liderada por Martha Báez y contó con la participación del coinvestigador Víctor Bohórquez.

