Editorial

Pesaroso y enrarecido

Pesaroso y enrarecido

Por confluencia de factores, la mayoría fortuitos, el debate sobre la crisis de Haití y sus implicaciones con República Dominicana se ha tornado pesaroso y enrarecido, por lo que se requiere bajar la presión de la caldera mediática y social en la seguridad de que la comunidad internacional ha entendido la complejidad del problema.

La muerte del hacendado Juan José Soto Corniel y dos empleados suyos, cuyos cadáveres fueron encontrados en su residencia de Villa Isabela, Puerto Plata, ha consternado a la sociedad toda, pero la mención sin confirmar ayer de que el homicida habría sido un ciudadano haitiano, pudo enardecer el ánimo público.

El jueves se divulgó la noticia de que vándalos ingresaron por el lado haitiano a la zona franca binacional Codevi, ubicada entre Dajabón y Juana Méndez, en cuyo interior causaron destrozos, lo que obligó a tropas militares a resguardar sus instalaciones, suceso que ha contribuido a exasperar a la población.

La Agencia Francesa de Prensa (AFP) divulgó un extenso reportaje sobre el episodio histórico conocido como la Matanza Haitiana, del que el sábado se cumplieron 85 años, un escrito que atribuye esa masacre a un tipo de represión racista ordenada por el dictador dominicano Rafael Trujillo Molina.

Esa reseña divulgada en diversos medios nacionales e internacionales, coincidió con la marcha patriótica convocada en Santiago por el Instituto Duartiano, a la que acudieron centenares de personas en rechazo de la inmigración ilegal y en reclamo de la intervención internacional en la solución de la crisis de Haití.

Como si fuera poco se divulga con profusión en las redes sociales la exposición del general retirado Damián Enrique Arias Matos, en la que advierte que las Fuerzas Armadas “carecen de capacidad y equipos y armamentos para enfrentar una inminente guerra con Haití”, sin que se identifiquen los hilos que mueven el drama.

Policía y Ministerio Público están compelidos a identificar y apresar cuando antes a los asesinos del hacendado Soto Corniel, tío paterno del exsecretario de las Fuerzas Armadas, José Miguel Soto Jiménez, degollado junto a sus empleado Gilberto Basilio Toribio y Arelis Maritza Ovalles Ureña, porque debe quedar absolutamente esclarecido el móvil del triple crimen, que consterna e irrita a la ciudadanía.

Lo aconsejable sería que el tema sobre la crisis haitiana y sus consecuencias de desbordamiento migratorio, degradación de la seguridad ciudadana, del empleo y servicios de salud, entre otros problemas, retorne a terreno del buen juicio, lo que podría lograrse si el Gobierno cumple con su parte.

El Nacional

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