Editorial

¿Qué pasa?

¿Qué pasa?

El ministro de Interior y Policía, Jesús Vásquez Martínez, ha expresado preocupación por el auge de la delincuencia y criminalidad, desasosiego que también padece la ciudadanía ante el oleaje de asesinatos, asaltos, robos, riñas y violencia intrafamiliar.

Durante el fin de semana, al menos ocho personas fueron ultimadas a balazos, entre las que figuran el mayor del Ejército José Antonio Santana de la Cruz y el locutor Manuel Méndez, asesinado durante un atraco perpetrado por cuatro individuos en el municipio Santo Domingo Norte.

El oficial, quien fue  escolta del exprocurador general Jean Alain Rodríguez,  se disponía, junto al locutor Méndez, a cubrir con una lona su vehículo frente a su casa, cuando fueron sorprendidos por los atracadores que tras balearlos, lo despojaron del  arma de reglamento,  cuatro celulares y dinero.

Al admitir que “ciertamente es preocupante la delincuencia y la criminalidad en el país”, el ministro Vásquez ofrece seguridades de que la Policía esclarecerá ese y otros hechos delictivos, aunque debería advertirse que la violencia y la inseguridad parecen entronizarse en el tuétano social.

De viernes a domingo, dos menores  asesinaron a puñaladas a otro joven de 17 años en Santiago para despojarlo de una motocicleta tipo Pasola, un sargento de la Policía  mató a una joven  de 22 años que se negaba a convivir con él, en Higüey, y otro hombre violento ultimó a su esposa de una pedrada a la cabeza, en Bonao.

La violencia se ha expresado de  forma cruenta y desgarradora como la muerte de una mujer de 72 años a causa de los golpes que  le habría propinado un hijo suyo en Licey al Medio,  según afirman parientes y vecinos, mientras en Azua, un individuo fue condenado a 20 años de prisión por matar a puñetazos a su tía.

Una fiesta clandestina el domingo en un barrio de Los Alcarrizos degeneró en trifulca a tiros, con saldo de dos personas muertas y cinco heridos, incluidos otros dos militares, clara señal de que la espiral de violencia y delincuencia se expande como río desbordado.

La población se siente abrumada por la creciente ola de asesinatos, atracos,  asaltos, robos, violaciones, desapariciones y violencia intrafamiliar, por lo que la preocupación externada del ministro de Interior debe dar paso a acciones más contundentes  para frenar  la violencia, delincuencia y criminalidad.

El Nacional

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