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Quintaesencia: Terrorismo viral

Quintaesencia: Terrorismo viral

Rafael Ciprián

La República Dominicana, como el resto de las naciones del mundo, está virtualmente bajo el despiadado ataque de un terrorismo viral. Esa y no otra cosa es la situación planetaria de esta época con las variantes del virus (SARS-CoV-2), que causa la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19).

 Pero como si fuera poco, ahora existen otras variantes. Son las denominadas Delta (B.1.617.2), por una parte, y, por la otra, la Ómicron. Unas variantes son más agresivas, contaminantes y mortales que otras.

 Se conocen múltiples teorías conspirativas que tratan de explicar y hasta probar que la creación y propagación del virus y sus variantes son consecuencias directas de un plan global de ciertos poderes mundiales.

Según esas creencias, el propósito es reducir la población mundial, por la explosión demográfica que se ha producido en los últimos tiempos, y muy especialmente a la ancianidad, que representa cuantiosas cargas para los sistemas de asistencia social.

 Además, alegan que los pingües beneficios que han tenido las grandes industrias farmacéuticas con esta enfermedad, en perjuicios de los pueblos, es para pensarlo bien y también, por la avaricia inhumana, para sentir repugnancia.

Muchos creen en ese planteamiento. Otros no, y lo consideran como un síntoma de delirio, de persecución u otro problema sicológico, conocido como mentalidad conspiranoide.

Recordemos que originalmente se acusó a la República Popular de China de ser la responsable de esa enfermedad. Supuestamente fue en su territorio donde se descubrió por primera vez ese mal.

En los medios virtuales se sostiene: “El virus COVID-19 fue reportado por primera vez el martes 7 de enero de 2020, por el CDC de China (Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades), luego de que el 31 de diciembre de 2019 la Comisión de Salud Municipal de la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei, notificara 27 casos de un tipo de neumonía de etiología desconocida, siete de los cuales eran severos.”

Todavía no se ha podido precisar si el origen del virus se debe a un descuido en las investigaciones y experimentaciones de laboratorio o fue generado por causas naturales, como muchos otros virus, y como efecto directo del cambio climático.

Por suerte, el avance que han alcanzado hoy día las ciencias y las tecnologías nos permite tener esperanzas de superación del COVID-19 y sus variantes.

Muy especialmente si nos disciplinamos y cumplimos con las recomendaciones sanitarias, tales como usar mascarillas, mantener el distanciamiento, lavarnos constantemente las manos y demás medidas preventivas o posteriores a contraer la enfermedad.

La verdad es que la Humanidad de hoy está, intencional o no, bajo el ataque de un terrorismo viral que la tiene en jaque.

Rafael Ciprián

Rafael Ciprián