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Juegos Río
No cesan amenazas

 

Los obstáculos que se han erigido en amenazas tanto para el esplendor como para la propia celebración de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro no terminan de sortearse. El certamen, pautado para inaugurarse el 5 de agosto, ha tenido que lidiar con una crisis política que marcó la suspensión de la presidenta Dilma Rousseff. También con el virus del Zika, que motivó que muchos atletas se abstuvieran de concurrir a los Juegos.

Y ahora con el terrorismo como último capítulo de los muchos problemas que se han tenido que sortear. Para ensombrecer más el panorama, el jueves la Policía anunció la detención de 10 sospechosos de simpatizar con el Estado Islámico que tenían planeado un supuesto atentado durante la cita deportiva.

Sin importar que la supuesta célula estuviera integrada por aficionados el sello del yihadismo despierta miedo en cualquier punto del planeta.

Más después de los sangrientos atentados que han cobrado decenas de vidas inocentes en diferentes países. La asistencia de mandatarios y figuras como el secretario de Estado John Kerry representan un espaldarazo político al presidente Michel Temer, pero no despejan la incertidumbre sobre el éxito de las olimpíadas en una nación abrumada, además, por problemas económicos.

El Nacional

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