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Alan García

Que dé la cara

 

Al expresidente de Perú, Alan García, no se le dio esta vez el asilo que buscó en la residencia del embajador de Uruguay en Lima para evadir que se le procese sobre los sobornos de Odebrecht. A diferencia de la protección que buscó en la embajada de Colombia después de su primer ejercicio del poder, el Gobierno de Uruguay le negó el asilo que había solicitado a través de su sede en Lima.

El exgobernante, contra quien se pidió impedimento de salida, acaba de hacer un papelón, que por demás lo deja muy mal parado frente a la opinión pública, con los nueve días que permaneció como huésped en la residencia del embajador suramericano. A García se le investiga sobre un pago de 100 mil dólares que habría recibido de Odebrecht por una conferencia que ofreció en Sao Paulo.

Los investigadores sostienen que el pago fue simulado. Al negarle asilo el Gobierno del presidente Tabaré Vásquez explicó que no lo concedieron al exmandatario “porque en Perú funcionan autónoma y libremente los tres poderes del Estado”, y que es precisamente el Judicial que está llevando a cabo las investigaciones de eventuales delitos económicos. En un proceso en que era el único exgobernante que permanecía ileso del tsunami por el caso Odebrecht, el líder del Apra es casi seguro que irá a la cárcel como medida cautelar.

No puede hablar de persecución política ni personal. En lugar de salir corriendo García tenía que dar la cara para defender la inocencia que alega.