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Caravana migrantes

Nueva fase

 

La juramentación del izquierdista Andrés Manuel López Obrador como presidente de México marca una nueva fase para la caravana migratoria compuesta por hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y sabrá Dios cuántas personas de otras nacionalidades que buscan ingresar a Estados Unidos.

Aunque el presidente estadounidense Donald Trump ha reiterado que no los dejará pasar e incluso ha reforzado el patrullaje militar en la zona, miles de migrantes, que no se han dado por vencidos, siguen con la esperanza de alcanzar su destino.

En procura de presionar a Washington para que procese un mayor número de solicitudes de asilo los migrantes, que constituyen un verdadero dolor de cabeza para Baja California, en México, se plantean iniciar una huelga de hambre.

Del grupo integrado por 520 niñas, 548 niños, 1,147 mujeres y 3,877 hombres las autoridades de Migración de Estados Unidos procesan entre 40 y 100 solicitudes de asilo por día. Solo la alimentación de las alrededor de siete mil personas acampadas en Mexicali y Tijuana representan, según el gobernador Francisco Vega, unos 800 mil dólares mensuales.

Al alegar que huyendo de la violencia y la miseria colaboradores del entrante gobernante mexicano han planteado una suerte de Plan Marshall para impulsar la seguridad y el desarrollo de las naciones centroamericanas.

La presencia de la caravana migratoria representa uno de los desafíos más inmediatos con que tendrá que lidiar López Obrador tras su juramentación como presidente de México.