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Federación de Peloteros

Extraña crisis

 

La crisis en la Federación Nacional de Peloteros Profesionales (Fenapepro), que estalló en medio de un incidente con varios cronistas protagonizado por su renunciante presidente Mario Melvin Soto, no ha dejado, por sus características, de sorprender a la opinión pública. A veces se tiene la impresión de que se trata de un conflicto entre lo viejo y lo nuevo, pero no es propiamente el caso.

El conflicto va más allá de lo meramente generacional. La Fenapepro se ha dividido en dos grupos, cada uno de los cuales más enrocados, encabezados uno por el otrora estelar toletero George Bell, quien sustituyó a Soto, y el otro por Erick Almonte, elegido en unas votaciones que han sido desconocidas. Estelarísimos de Grandes Ligas que no juegan en el país como Nelson Cruz y Robinson Canó se han involucrado en el conflicto con su respaldo a uno u otro grupo.

Con tantas aristas no parece que el detonante, como se ha alegado, sea por supuesta oscuridad en la administración de los recursos. Salvo alguna excepción la crónica deportiva a lo más que ha llegado es a reseñar la división en el gremio de peloteros, sin adentrarse en el pulso. También sorprende que la Liga Dominicana de Béisbol Profesional (Lidom), que aporta recursos a la Fenapepro, decidiera no mediar para superar la crisis.

Si bien hasta ahora no ha afectado el desarrollo del actual torneo, aunque en una ocasión se planteó la posibilidad de una huelga si Soto permanecía en el gremio, la crisis podría incidir en las relaciones entre los jugadores.