Eduardo Álvarez
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Cuando eres un profesional del derecho administrativo, formado en un centro de bien ganada reputación en el campo económico y financiero, como la Universidad Panthéon-Assas, de París, y otros no menos prestigiosos, con especialidad en litigios, régimen legal corporativo, inversión extrajera, arbitraje, competitividad, propiedad intelectual y telecomunicaciones, tienes ante ti la brillante oportunidad de triunfar y acreditarte ventajosa y legítimamente como un profesional exitoso.
Es el caso de Samuel Pereyra, en quien el Banco de Reservas ha encontrado a un administrador general preparado, en capacidad y dispuesto a adecuarlo a los nuevos tiempos. Pocas entidades, públicas o privadas, como las financieras, están compelidas a asimilar y ajustarse a los constantes procesos de cambio a nivel global, como sucede con la banca múltiple, donde el Reservas se mantiene puntero en varios renglones del mercado nacional.
Con más de veinte años cubriendo tan variadas y actualizadas ramas del derecho y la admiración es natural e, incluso, moderada, la fortuna que hoy declara un profesional que ha alcanzado la madurez en que se encuentra el nuevo administrador del Reservas.
No es sorprendente que, en estos nuevos tiempos, de notables avances tecnológicos, sobre todo en materia financiera, las pautas de crecimiento y posicionamiento de una generación de profesionales que ha tomado la delantera, sea tan sostenible como exponencial.
Se trata de hacer uso de mayores y amplias oportunidades que ofrece la formación académica y de postgrado, y asumirse de vanguardia como, a todas luces, es el caso de Samuel Pereyra y una pléyades de profesionales destacados, en el derecho, la medicina y la constitución, donde no pocos dominicanos han logrado pociones cimeras. Esto se refleja naturalmente en sus respectivos niveles sociales y económicos.
Es un logro significativo para la banca local y para el Estado dominicano que el Reservas esté siendo administrado por un profesional exitoso del derecho y la administración, con especialidades, cuya fortaleza y estabilidad económica representan una garantía y compromiso con la honestidad y la transparencia. Factores que contribuyen a reafirmar a la entidad bancaria estatal en su posición, factor fundamental de confianza.

