Un hombre inválido es sacado en camilla de su casa del Hoyo de Bartola por brigadistas de la Defensa Civil. Foto Alex Reynoso.
Las dos muertes que se han contabilizado hasta ahora, una en Moca durante un derrumbe, y la otra de un anciano ahogado en Higüey son la nota más trágica de las secuelas del huracán María a su paso por el país. Pero el aislamiento de 25 comunidades, el desplazamiento de unas 17 mil personas, los cortes eléctricos y las inundaciones dibujan un panorama aterrador sobre los efectos del ciclón.
Las imágenes sobre el desbordamiento de ríos, arroyos y cañadas, así como las inundaciones de calles hasta en la ciudad capital exponen la magnitud de los efectos causados por el fenómeno atmosférico que antes había devastado pequeñas islas del Caribe y amplias zonas de Puerto Rico.
En tanto en una advertencia a la población las autoridades aseguran que “lo peor no ha pasado” desde ya se anticipa que los daños causados por el fenómeno han sido cuantiosos. Y que el territorio es muy vulnerable a las inundaciones, que por demás siempre dejan víctimas fatales.
