Por: Alberto José Taveras
Ver partir a un ser querido es una de las más dificiles pruebas de nuestra existencia, especialmente si su paso terrenal sembró afectos, solidaridad, servicio al prójimo y a su país. Sergio Rafael Vargas vivió para servir desde todas sus facetas y funciones que le toco dignamente desempeñar, ganandose el respeto y la admiración de todos los que tuvimos el privilegio de conocerle, demostrando que ciertamente hay mas satisfacción en dar que en recibir.
Al momento de su inesperado y lamentable fallecimiento se desempeñaba como director de Asistencia Prehospitalaria de la Cruz Roja Dominicana y era considerado como un pilar importante ya que con sus conocimientos y experiencias en estas áreas realizó grandes aportes a favor de la reducción del riesgo de desastres en el país.
Sergio Vargas también fue director del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), en el período 2004-2005, y según la CNE, desde esta fecha se convirtió en uno de los seres humanos que aportaron grandes ideas al Sistema Nacional de Gestión de Riesgos de Desastres a nivel nacional. La Comisión Nacional de Emergencia (CNE) expresó su profundo pesar por el lamentable fallecimiento de este gran servidor publico destacando su calidez, integridad, alto sentido del compromiso y altruismo que quedarán como impronta por siempre. De las grandes cosas de la vida de Sergio fue que siempre andaba ligero de equipaje pero con una mochila llena de grandes virtudes, un héroe anónimo, un gran guerrero quien le brindó valiosos servicios a nuestra sociedad durante toda su vida. No hay amor mas grande de aquel que da la vida por sus amigos y Sergio entendió que cada alma dominicana era un amigo.
Sus ultimas palabras fueron de perdón porque sentía que con su dolencia y condición de salud eran un sufrimiento para sus más intimos. Su sepelio en Puerta del Cielo dada las restricciones por motivo de la pandemia fue con sus familiares y colaboradores cercanos, sencillo pero de inmesos afectos, admiracion y agradecimiento, como fue su vida.
Descansa en Paz recordado y admirado amigo, fortaleza a sus seres queridos, y sobretodo muchas gracias por predicar con el ejemplo e inspirarnos a todos a ser mejores seres humanos. Fuiste una vida vivida con propósito y de grandes servicios al prójimo, tu memoria y ejemplo vivirán en nosotros.
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