Opinión

Tapones y estrés

Tapones y estrés

Hugo A. Ysalguez

Un dominicano residente en Denver, Colorado, de Estados Unidos, acortó sus vacaciones que estaba supuesto a pasarlas en nuestro país, debido al stress que le provocaba los largos encantamientos en calles, avenidas y elevados de la capital. El ciudadano fue a quejarse a uno de los programas matinales de la radio y expuso sus motivos.

Hemos conocido médicos en la ciudad de Miami que han venido al país a una actividad social, expresando el mismo disgusto y juran no volver más por el caos, el manejo temerario y las imprudencias que se registran en los largos y tediosos tapones del Gran Santo Domingo, un gran problema vial de varios lustros.

Y la situación es tan grave que algunas personas han fallecido a causa de enfermedades cardiovasculares, ocasionadas por el stress que provocan los congestionamientos de vehículos en las principales vías capitalinas. El doctor Dunker, un reconocido psiquiatra, ha afirmado que conoce de personas que han muerto en plenos tapones, al sufrir una elevación de la presión arterial.

El congestionamiento vial es a todas horas, sin tregua ni pausa, generando muchos accidentes que agravan los tapones, pues los vehículos no avanzan para que los conductores lleguen a sus respectivos destinos, causando decenas de inconvenientes en sus responsabilidades profesionales y compromisos de trabajo.

Un experto comentaba que dentro de poco, la ciudad va a colapsar, y nadie podrá mover sus vehículos, dado que se incrementan las colisiones en cascadas, lo que daría lugar a la paralización de los servicio públicos y privados, provocando un cierre innecesario, pues ningún organismo del gobierno tiene proyectos trazados para solucionar la grave crisis del tránsito vehicular.

Las personas que viven en el interior del país detectan viajar a Santo Domingo, y prefieren vivir en el campo, antes que pasar por el vía crucis de la capital, donde no existe ningún respeto por las señales de tránsito. Y lo peor de todo, es que los llamados Amet, que son los que están llamados a regular el tráfico vehicular, disfrutan más poniendo multas y atropellando a los conductores que cumpliendo su tarea.

Los miembros de Amet reúnen el perfil para pasar al DICRIM, un departamento policial dedicado a atacar a la delincuencia.

El Nacional

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