Las crisis económicas mundiales, han impactado estruendosamente en nuestros grandes acontecimientos sociales y políticos. El 1ro de diciembre de 1821, cuando a José Núñez de Cáceres se le ocurrió la infeliz idea de proclamar nuestra independencia, con el nombre de ‘’Haiti-Español’’, bajo el protectorado de Colombia, hacía ya un año, que los Estados Unidos venían enfrentando una gran depresión económica en plena reelección de James Monroe.
Los aprestos de Duarte para la independencia de 1844, arreciaron en el 1840, fecha en que los Estados Unidos, combatían una de sus peores crisis económicas, que estropeó la reelección de Martin Van Buren, quien resultó derrotado por William Henry Harrison, quien moriría en cargo.
Ha sido una constante en nuestra historia. El 16 de agosto de 1863, cuando nuestros patriotas lanzaron el grito de ‘’Viva la República’’, los Estados Unidos, libraban su gran ‘’Guerra de Secesión’’. Una crisis colosal. Los estados del Norte contra los estados esclavistas del Sur. Lincoln salvó el capitalismo.
Y en fecha más reciente, imborrable en nuestra memoria colectiva, el 23 de febrero de 1930, el llamado ‘’Movimiento Cívico’’ que ‘’dirigía’’ Rafael Estrella Ureña, le desbroza el camino a Rafael Leónidas Trujillo Molina.
En ese contexto histórico, los Estados Unidos y el capitalismo se jugaban la vida con el famoso ‘’Crack del 1929’’, que catapultó a Franklin Delano Roosevelt como un gran líder mundial.
Ante la crisis mundial del coronavirus, que nos amenaza con un crecimiento negativo de un 5%. Hay razones para decir: ‘’Yo tengo miedo’. Las preocupaciones del doctor Guido Gómez Mazara son válidas.
En política los buenos deseos no cuentan. Hay que obrar con sentido de la historia. Por lo que, urge responder a los actos de corrupción con expedientes sustentables e irrebatibles.
Se percibe un mensaje claro del presidente Luis Abinader sobre la transparencia y lucha contra la corrupción, pero no hay una cohesión comunicacional de sus funcionarios.
Hay que lograr una conexión entre algunos funcionarios que ya no responden los teléfonos y los dirigentes medios del PRM.
Pienso que el PRM necesita una línea de mando efectiva para poder salir airoso de esta crisis mundial.
POR. Ramón Rodriguez
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