La muerte de dos trabajadores durante el rodaje de Sin senos sí hay paraíso en Bogotá vuelve a poner bajo la lupa los riesgos en los sets de grabación. Aunque se trata de un hecho provocado por violencia externa, la historia del cine y la televisión recoge múltiples tragedias donde actores, técnicos y dobles de riesgo han perdido la vida en circunstancias ligadas directamente a la producción.
Uno de los episodios más conocidos es el de Brandon Lee, quien murió en 1993 durante la filmación de El cuervo. A solo días de terminar el rodaje, recibió un disparo con un arma que debía tener balas de salva, pero que expulsó un fragmento real alojado previamente en el cañón, causándole una herida mortal.
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En 1982 ocurrió otra tragedia que marcó un antes y un después en Hollywood. El actor Vic Morrow y dos niños murieron durante la filmación de Twilight Zone: The Movie, cuando un helicóptero perdió el control en medio de explosiones pirotécnicas y se estrelló sobre ellos. La tragedia derivó en reformas estrictas en materia de seguridad y trabajo infantil en el cine.

Más recientemente, en 2021, la directora de fotografía Halyna Hutchins falleció en el set de Rust tras un disparo accidental con un arma de utilería manipulada por el actor Alec Baldwin. El hecho reabrió el debate mundial sobre el uso de armas reales en producciones audiovisuales.
Otro caso impactante fue el del actor Jon-Erik Hexum, quien murió en 1984 durante la grabación de la serie Cover Up. En un momento de descanso, el actor jugó con un arma cargada con salvas y se disparó en la sien; la fuerza del impacto le provocó una fractura craneal fatal.
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En 2014, la asistente de cámara Sarah Jones murió durante el rodaje de Midnight Rider cuando un tren irrumpió en una vía férrea donde el equipo grababa sin los permisos adecuados. Su muerte impulsó el movimiento “Safety for Sarah”, enfocado en exigir mejores condiciones de seguridad en los sets.
Riesgos en escenas de acción

Los dobles de riesgo también han sido víctimas de tragedias. En 2017, la motociclista y especialista Joi Harris falleció durante la filmación de Deadpool 2 tras perder el control de su motocicleta en una escena.
De igual forma, en 2015, el doble de riesgo Ricardo Cornelius murió durante el rodaje de Resident Evil: The Final Chapter al ser aplastado por un vehículo en el set.
Algunos fallecimientos ocurrieron en medio de producciones, aunque no necesariamente por accidentes directos de filmación. El legendario Bruce Lee murió en 1973 durante el proceso de filmación de Game of Death.
El actor Tyrone Power falleció en 1958 tras sufrir un ataque al corazón mientras rodaba una escena de combate en Salomón y la reina de Saba.
Asimismo, el comediante Redd Foxx murió en 1991 a causa de un infarto mientras trabajaba en el set de la serie The Royal Family.
Una industria que aprende a golpe de tragedias
Cada uno de estos casos ha dejado lecciones importantes en materia de seguridad, desde el manejo de armas y explosivos hasta la planificación de escenas de riesgo y control de locaciones. Sin embargo, la reciente tragedia en Colombia demuestra que, incluso con protocolos más estrictos, los sets de grabación siguen expuestos a peligros tanto internos como externos.
Las historias detrás de estas muertes recuerdan que, más allá de la ficción, el cine y la televisión también enfrentan realidades donde un error, una negligencia o un hecho violento pueden cambiarlo todo en cuestión de segundos.

