Lo importante no es quien haya tomado la iniciativa de negociar, sino que por el aplazamiento del ultimátum de Donald Trump para bombardear instalaciones eléctricas de Irán si los ayatolas no abren el estrecho de Ormuz han caído los precios del petróleo y bajado las tensiones bélicas.
Tras vencerse el plazo de 48 horas para iniciar los bombardeos a las plantas petroquímicas, Trump se amparó en un supuesto acercamiento de los iraníes, que estos niegan, para contener la escalada.
Además de no reconocer al hijo de Ali Jamenei como líder supremo, el presidente estadounidense declaró que los iraníes lo contactaron para negociar la apertura del estrecho por el que circula el 20 % del petróleo mundial. Y habló de un diálogo productivo.
Sin embargo, los ayatolas, que se habían mostrado desafiantes ante la advertencia de Trump, negaron que lo hayan contactado para iniciar negociaciones sobre la guerra.
Ahora mismo lo importante es que el petróleo haya bajado por lo menos un 10 % y que las bolsas comiencen a recuperarse de la incertidumbre generada por la guerra.
Los iraníes amenazaron no solo con atacar infraestructuras eléctricas en Medio Oriente, sino en propagar sus atentados por todos los confines.
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Aunque sin causar mayores daños, Irán ofreció una demostración de su capacidad misilística con los ataques a una base estadounidense localizada en la isla Diego García, localizada a 4 mil kilómetros de Teherán.
La apertura para negociar debe aprovecharse.

