El pleno de la Cámara de Cuentas dejó ayer sin efecto la resolución que emitió el 13 de marzo a través de la cual se disponía un aumento de hasta un 50 % en los salarios de su presidenta y demás miembros, rectificación que ha evitado que un baldón ético y moral recayera sobre sus beneficiarios.
Ese despropósito había sido aprobado a unanimidad por los miembros de la CC, bajo el pretexto de que procuraba “reconocer la dedicación exclusiva y las jornadas extraordinarias vinculadas con el ejercicio de sus funciones”, sin tomar en cuenta que la disrupción en los precios del petróleo zarandea la economía dominicana.
Los miembros de esa institución comunicaron al presidente del Senado, Ricardo de los Santos, la formal revocación de la resolución ADM-2026-017 que disponía aumento salarial en favor de la presidenta Emma Polanco Melo, de RD$ 211,750.00, que elevaría su sueldo a RD$635,250 mensuales.
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La medida anulada también beneficiaría a Francisco Tamariz Florentino, vicepresidente; a los miembros Francisco Alberto Franco Soto, Ramón Méndez Acosta y Griselda Gómez Santana, cuyos salarios serian elevados de RD$379,097.14 a RD$568,646.76, para un aumento de RD$189,548.92.
De la misma manera que la publicación por El Nacional de esos exagerados aumentos salariales causó rápida indignación ciudadana, su anunciada revocación ha sido motivo de alivio porque, como lo definió el titular del Senado, se trató de un acto de responsabilidad pública.
El presidente Luis Abinader ha convocado a la población al sacrificio para afrontar el impacto devastador que sobre las cuentas nacionales tiene la abrupta alza en los precios del petróleo derivado de la guerra en Irán, por lo que corresponde a los funcionarios públicos convertirse en ejemplo de austeridad y moderación en el gasto público. Cuando el Pleno de la CC incurrió en ese grave error, la guerra en Irán llevaba dos semanas, el precio del barril de petróleo rondaba ya los US$100, por lo que la sociedad aprecia que los propios beneficiarios revocaran esa resolución, que al decir de juristas violaba la Constitución de la República.
Al congratular al pleno de la Cámara de Cuentas por declinar el propósito de aumentarse a sí mismo en hasta un 50 por ciento su compensación salarial, tan amarga experiencia debe servir de advertencia a incumbentes de otras instituciones oficiales, de que no pueden sobrepasarse porque la sociedad vigila.

