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El negocio de la data y su vínculo a los anuncios online

Rocío Díaz
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¿Cuál es el motor de crecimiento de plataformas como Facebook e Instagram? Sencillo: la data que sus millones de usuarios le regalan gratuitamente día tras día, esto a cambio de acceso “libre de costo” a esos recursos, acceso que se hace acompañar de un reguero de anuncios que cada día se hacen más personales e invasivos.


Desde hace años se conoce el modus operandi de estas redes sociales, y aún cuando mucha gente prefiere obviar o ignorar la realidad, hay un esfuerzo consciente que busca ponerle un pare a la práctica de usar la data generada por usuarios para amasar millones de dólares a través de publicidad dirigida que viola los más elementales principios de la privacidad.


Una de las compañías que se ha unido de lleno a la causa de la privacidad es Apple, con controles particularmente estrictos en iOS 14, disponible desde el año pasado.
Uno de los elementos clave en iOS 14 es la inclusión de etiquetas “nutricionales” de los datos que recolectan las aplicaciones instaladas en el iPhone. Esto abre los ojos de la gente, pero, por sí sola, no es que haga tanta diferencia, y por eso en iOS 14.5 se introducen controles puntuales que exigen a las aplicaciones pedir permiso de manera explícita al usuario antes de compartirse información entre ellas.


Esta práctica de compartir información entre aplicaciones es una de las marcas registradas de Facebook, y, justo por eso, desde hace meses esta compañía le declaró la guerra a Apple.


Llegado iOS 14.5, Facebook e Instagram están recurriendo a lenguaje sugestivo para persuadir a los usuarios de seguir compartiendo sus datos alegremente con ellos.


Para quien conoce la forma en que estas plataformas generan sus ingresos, esta movida no sorprende en lo absoluto. Sin embargo, la táctica raya en lo absurdo al querer presentar el asunto como una especie de caridad que mantendría a flote pequeños negocios a través de esos anuncios que se sirven en Facebook e Instagram. No falta tampoco el recordatorio de que los anuncios son los que permiten que estas aplicaciones sean gratuitas, dándose a entender que eventualmente podrían tener un costo.


Con el tema de los anuncios, Facebook tiene toda la razón, y es por eso que venimos diciendo desde hace varios años que hay un tremendo dilema alrededor de este recurso. Nadie los quiere en su camino, pero, entonces, nadie quiere pagar por acceso a estas plataformas y otros contenidos online. Lo que a Facebook se le olvida (o pretende olvidar) es que se ha abusado bastante de los usuarios en lo que respecta a ordeñarles su data, y por eso estas tácticas no resultan del todo aceptables.


Por décadas, la publicidad ha servido de motor para mantener el funcionamiento y circulación periódicos, revistas y otros medios impresos. En la era digital, como hemos visto de primera mano, ocurre lo mismo. La gran pregunta que surge ahora que Apple parece librar una batalla imposible contra Google, Facebook y demás jugadores de la publicidad online es: ¿podría hacerse sin sacar tanto provecho a la data de los usuarios?

El Nacional

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