De vida democrática ininterrumpida. El próximo 1 de junio, el país conmemora exactamente seis décadas desde las segundas elecciones presidenciales tras la caída de Trujillo. Marcaron el inicio de la actual era de gobiernos elegidos mediante consultas populares libres. Las primeras de este ciclo se celebraron el 1 de junio de 1966.
Tras el fin de la dictadura, las elecciones iniciales se celebraron el 20 de diciembre de 1962, resultando electo Juan Bosch como Presidente de la República, quien asumió el 27 de febrero de 1963. Siete meses después, fue derrocado por un golpe de Estado, interrumpiendo así el proceso político que apenas había comenzado.
En estos 60 años, hemos elegido a siete jefes de Estado: Joaquín Balaguer, Antonio Guzmán, Salvador Jorge Blanco, Leonel Fernández, Hipólito Mejía, Danilo Medina y Luis Abinader. Balaguer inaugura gobernando primero durante 12 años, a partir del 1 de julio de 1966, en tres mandatos de cuatro años, de 1966 a 1978.
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Luego nuevamente durante 10 años, de 1986 a 1996, sumando un total de 22 años en el poder. Guzmán y Jorge Blanco fueron elegidos para un mandato cada uno, entre 1978 y 1986, con la excepción de que el cuatrienio de Guzmán se vio interrumpido el 4 de julio de 1982, 43 días antes de finalizar, debido a su fallecimiento.
Fernández gobernó tres veces, sumando un total de 12 años, de 1996 a 2000 y de 2004 a 2012. Mejía gobernó de 2000 a 2004. Medina resultó electo dos veces, en 2012 y 2016, para totalizar ocho años. El actual presidente, Luis Abinader, está en el cargo desde 2020, inicialmente con un mandato hasta 2024, y ahora hasta 2028, lo que significa que servirá durante ocho años.
Hemos vivido este recorrido político con sus altibajos, aprendiendo de los estilos de gobierno de cada presidente, presentado por diferentes partidos políticos. El Reformista, a Balaguer; el PRD, a Guzmán, Jorge Blanco y Mejía; el PLD, a Fernández y Medina; el PRM, a Abinader.
Esta experiencia ha sido invaluable. Desde una perspectiva optimista, creemos que, de alguna manera, cada presidente ha contribuido a fortalecer esta democracia, sistema de gobierno y base económica que nos han permitido crecer como nación y lograr un progreso notable en diversas áreas.
También comprendemos y apreciamos que, a medida que hemos progresado disfrutando de los beneficios de este sistema, hemos madurado como ciudadanos responsables, más conscientes de nuestros deberes y compromisos.
De esta manera, hemos aprendido a identificar en nuestros líderes los valores y cualidades que realmente merecemos y necesitamos al frente de los asuntos públicos. Por lo tanto, estos 60 años han valido la pena y nos han servido bien. ¡Enhorabuena!

