Opinión Editorial

Algo hay que hacer

Algo hay que hacer

Durante el primer trimestre de este año se contabilizan 22 feminicidios, sin contar el asesinato a balazos de Yesica Álvarez Jiménez perpetrado el miércoles por su pareja, Railin de la Rosa Moquete, cinco homicidios más que los perpetrados durante igual periodo en 2025.

Por ese camino de tragedias, el número de feminicidios podría superar en 2026 a  los 59 reportados el año pasado, que fueron un 17 % menos que los 71, de 2024, pero  aun así prevalece una abultada constante de  asesinatos de mujeres a manos de hombres despechados.

Las autoridades tendrán que identificar otras vías de prevención de feminicidios porque la mayoría de las victimas (86 %) no se sintieron alentadas a denunciar a su agresor y porque en los meses de enero y febrero los asesinatos de mujeres se incrementaron en un 200 % interanual.

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Una estadística desconcertante refiere que de 73,887 denuncias anuales por violencia  de género, en la última década,  sólo tres de cada diez casos terminaron en orden de protección, lo que indica que para siete de cada diez víctimas no valió la pena poner en auto  al Ministerio Público sobre su drama.

El Ministerio de Interior y Policía debería tomar en cuenta que la mayoría de los feminicidios durante el primer trimestre se concentraron en el Distrito Nacional y provincia Santo Domingo (41 %), lo que aconseja aplicar en esas demarcaciones algún programa de  prevención o contención de violencia de género.

Otros 21 menores se unen a la larga lista de huérfanos a causa de la muerte de madres a manos de parejas o ex parejas, mientras que una cantidad mayor teme morir a víctimas de hombres despechados, más aun si se toma en cuenta que de las 22 féminas ultimadas solo cuatro denunciaron sus casos ante el Ministerio Público

Algo anda mal en términos de comunicación entre autoridades y miles de mujeres en riesgo de violencia de género o intrafamiliar que motiva una respuesta tímida o displicente ante  solicitudes de protección o que desalienta a las víctimas a pedir auxilio al Ministerio Público.

Por tratarse de un flagelo social que crece, se expande y se acentúa en el tuétano de la sociedad dominicana, Gobierno, academia y sociedad civil están compelidos a colocar el tema de los feminicidios sobre una mesa nacional de diálogo a los fines de identificar formas efectivas de afrontarlo, porque  la sociedad no puede sólo contar el número de mujeres asesinadas.

El Nacional

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