La llegada de indocumentados haitianos significa el malestar de un dolor de cabeza para los dominicanos. Es una mano de obra no calificada, que viene a trabajar por migajas, desplazando a nacionales que salen despavoridos de la agroindustria y de la construcción.
Por siempre se quiere justificar la utilización de la mano no calificada de los haitianos, bajo el argumento de que los dominicanos no quieren trabajar sembrando en el campo, o construyendo en las ciudades.
La sentencia es falsa. Los dominicanos salen corriendo a las pésimas condiciones laborales que hay en estos entornos de trabajo. No ven incentivos y tampoco se le dan facilidades para que puedan trabajar con entusiasmo.
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Miles de haitianos llegan a la República Dominicana en calidad de indocumentados, y en el instante son acogidos como peones, con bajos salarios, sin seguro médico y con pocas garantías de un trato digno.
La Organización de las Naciones Unidas, a través de sus organismos calificados, como la Acnur, que protege a los refugiados, y Amnistía Internacional, que defiende los derechos humanos, acusa al país de violaciones que no ha cometido.
Ahora Amnistía emite una valoración de los derechos humanos en el pasado reciente, y acusa a los dominicanos de aplicar una política violadora de la integridad física, y de atropellos contra los haitianos, con deportaciones masivas de los extranjeros.
Son ciertas las deportaciones masivas, pero en un marco de respeto a los derechos humanos de los haitianos. No se puede negar que se pueden cometer violaciones de forma aislada e individual, pero no es la norma diaria.
Desde luego, que el país tiene que tener una postura firme y decidida de que los indocumentados no pueden estar en el territorio nacional. La balanza se inclina con los haitianos, que son la mayoría de los que están en forma ilegal en el país.
Tampoco es cierto que haya una línea de racismo contra los haitianos, que residen en el país. No creo que exista prejuicio de los dominicanos por el color de la piel o por el idioma que hablen. Amnistía Internacional es una institución que tiene un sólido prestigio internacional defendiendo los derechos humanos, pero en el caso específico de los dominicanos realiza una valoración falsa.
Se da el caso de las parturientas haitianas, que copan las maternidades dominicanas, tornándose en una fuerte carga en el área de la salud.
Hay que continuar las deportaciones, respetando los derechos humanos de los haitianos, y rechazando cualquier vestigio, aún y sea aislado, de racismo.
Manuel Hernández Villeta

