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Arruinando el éxito

Arruinando el éxito

Manuel Fermín

Los últimos informes sobre el comportamiento del coronavirus publicados por el Ministerio de Salud, confirman por qué las preocupaciones de muchas personas entendidas o no en asuntos epidemiológicos que advirtieron al Gobierno de lo pernicioso que sería permitir la relajación, la laxitud en las medidas de control del virus. 

Esa actitud sólo desconcierta mientras se asigne que el repunte de la pandemia ha sido producto de la «apertura del año escolar presencial». 

Sin embargo, lo que ha ido preservando la latencia del virus ha sido la poca insistencia y exigencia en la vacunación y en donde debimos amurallar el desenfreno de una población joven y adulta que ha dado rienda suelta a la distracción, al agrupamiento sin mascarillas y con resistencia a la vacuna, y además con una autoridad que consiente y se ha hecho de la vista pesada para evitar la fractura y abismarse en perder los puntos tan bien ganados cercenando o borrando los horizontes de la política sanitaria y, peor aún, poniendo en riesgo la recuperación económica:  el mercado laboral recuperado en un 96.1% a la pre-pandemia; el turismo ha recuperado el 85% del empleo; un PIB que crece 13% de enero-agosto; la riqueza nacional incrementada a 91,561 millones de dólares y las reservas en US$12,932.

La ignorancia o la excesiva confianza de lo que advenía ha cavado la fosa de donde quizás no podamos salir tan pronto, como pensamos que sería, y lo prueba como se despliega a través del análisis de los hechos. 

Un total desvío de lo que nadie aisladamente, ni individual ni de grupo, es el autor, pero que cada cual está implicado.  Claro, toda la responsabilidad recae en la autoridad. Ojalá funcione la exigencia de la tarjeta de vacunación y cédula para levantar la estropeada autoridad, aunque no podemos concluir que sería exitosa si extranjeros no vacunados (haitianos, venezolanos e incluso turistas) están exentos.