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Arte Nacional: El zafarrancho merenguero

Arte Nacional: El zafarrancho merenguero

La pandemia ha traído el retorno de muchas agrupaciones musicales y figuras del merengue que se habían retirado del escenario o habían entrado en pausa.

Hay un resurgir de cantantes y agrupaciones musicales que tuvieron una escalada en los 80’s y 90’s que han vuelto a plantar bandera y a dar su grito de guerra con los mismos eslogans de los viejos tiempos, sin parar mientes en los cambios que ha experimentado el medio, y la gente, en los primeros 20 años de este siglo.

Y claro, se tiene el deber de estimularlos y apoyarlos en su propósito de volver a trillar el camino del éxito en la música, pero sin olvidar el hecho de que se tienen que enfrentar a los avatares que hoy día imponen su predominio en la preferencias del público.

Los merengueros que alcanzaron fama y popularidad en los últimos decenios del pasado siglo tuvieron el apoyo de la juventud de esos tiempos, que hacía causa común con su música y estilo, generando una corriente amplia de aceptación, lo que le permitió a muchos establecerse como figuras.

Esa juventud, fiel, apegada a los líderes musicales del género, ha dado un giro en sus preferencias, a partir de la impronta de la llamada música urbana.

Hay quienes se han ocupado de plantear un rompimiento entre lo nuevo y lo viejo, a partir de esquemas y códigos que son los que imperan y norman la conducta de la gente en estos tiempos de redes sociales, y de diferencias que se establecen a partir de una reclasificación social.

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Ahora ya no solo hay gente análoga y digital, sino también los “popis” y los “wa, wa, wa”, como parte de la articulación de un lenguaje periférico que procura romper con los patrones y valores establecidos, a lo cual ni siquiera los mass media han podido sustraerse, y por el contrario se le hace el juego, estableciendo un cerco perimetral a la disidencia.

Contra esa realidad se encuentran ahora merengueros tradicionales que habían “desaparecido en combate”, y que han retornado en franco zafarrancho de guerra, dispuestos a defender el perímetro que consideran les corresponde.

El problema está en que las tácticas de guerra han cambiado y el armamento también.

No es posible generar una ofensiva armado de arcabuces y mosquetes, en un tiempo en que las batallas se libran con rifles de precisión, que apuntan con rayos láser y poseen miras telescópicas..

Mucho menos con “pistolitas de mito”, de las que nos dejaban Los Reyes Magos el Día de Reyes.

El Nacional

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