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Descenso al infierno

Descenso al infierno

Hugo Ysalguez

Las constantes crisis de Haití mantienen atrapada a la República Dominicana, tiene cada vez que síguenos cargando con sus problemas ancestrales, sin esperanza de soluciones inmediatas o mediados plazos. Esa nave sin rumbo cierto, hundida en las tinieblas, tiene repercusiones internacionales, al extremo que prestigiosos periódicos de Estados Unidos han comentado el peligro que se ciernes sobre el país ante el desgarramiento de las estructuras del Estado del vecino país.

He aquí un enfoque objetivo sobre el tema de un diario norteamericano: El que sigue es un comentario al excelente retrato de la situación haitiana y del papel de los EE.UU. como potencia suprema en la región, que hace el editorial del Miami Herald Tribune de fecha reciente.

Haití vive una crisis política, social, económica y de gobernanza. Haití está en una crisis total. La ONU falló en lograr en sus diez años de presencia allí, establecer, al menos una Administración eficaz y una cierta institucionalidad.


El finado Presidente buscó perpetuarse. La oposición la confronto EE.UU. sólo dice: “háganse elecciones libres”. Pero ni las elecciones son soluciones a problemas más de fondo, ni los políticos haitianos tienen la voluntad de ponerse de acuerdo en unas normas mínimas para salir del trance. Mientras, EE.UU. amplía el plazo para que cerca de 200 mil haitianos puedan permanecer provisionalmente en su territorio por unos meses más, esperando que la situación se estabilice.

El principal afectado por todo lo que pasa en Haití es su vecino en la isla, la RD, por la porosidad de las fronteras, el tránsito de haitianos hacia la R.D. es incontrolable. De hecho, durante décadas ha habido un chorreo de haitianos hacia la R.D. que entran sin documentación, sin visas, movidos por la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida, pese a que la R.D.

Todo esto ocurre pese a que la Republica Dominicana tiene altos índices de pobreza, de desempleo y de subempleo, y una pirámide con una base amplia de población joven, por tanto, no es un país que objetivamente requiera una inmigración masiva, a lo más cualificada. Así pues, la R.D. no requiere tanta mano de obra como la que entra por la frontera haitiana. Pese a ello, las entradas siguen y se acentúan cada vez que hay crisis en Haití.

Por: Hugo Ysalguez ([email protected])

El Nacional