La red que traficaba con fentanilo y otras drogas narcóticas en Nueva York, Connecticut y Nueva Jersey desmantelada por la DEA y que según la agencia era dirigida desde República Dominicana vuelve a disparar las alarmas sobre las coordenadas internacionales del crimen organizado.
Al menos por aquí se sabe que desde las cárceles se ordenan crímenes y otros actos delictivos, no solo gracias a la tecnología sino a las complicidades.
El caso del dominicano que es señalado como cabeza de la red que distribuía drogas en diferentes urbes estadounidenses representa un desafío tecnológico en la lucha contra el crimen organizado. Parece que también son dominicanos los integrantes detenidos acusados de formar parte de la supuesta red.
La fiscal federal del Distrito de Connecticut identificó a los detenidos como Manolín Vargas de O´Olón, Viovanni Benoit, Álvaro Pérez, Anderson Amador Nova, Ángel Vásquez y Andy Martínez. El grupo, según las autoridades, también traficaba con armas de fuego.
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El operativo es para que por aquí, a pesar de los golpes propinados al narcotráfico, se abra todavía más los ojos sobre los tentáculos del crimen organizado. Con la tecnología el mundo se ha puesto al alcance de un clic.

