El teatro por la causa: La Filantrópica

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La situación se complicó bastante para los patriotas que organizaban la lucha por la independencia y algunos tuvieron que huir y esconderse.

Duarte y los trinitarios  se valieron entonces del teatro para difundir ideas  patrióticas y exaltación de la libertad.

En el año 1840 fundaron la Filantrópica. Esta sociedad jugó un papel importante en la lucha por la Independencia, pues a través de ella fueron escenificadas piezas teatrales que indirectamente criticaban el orden establecido. Mediante esta entidad los trinitarios  realizaron una importante labor de propaganda.

La Filantrópica surgió luego de disuelta la  Trinitaria, desintegración atribuida a la traición de Felipe Alfau, uno de los primeros integrantes de ésta, con lo que se buscaba salvar sus vidas.

Aun disuelta la Trinitaria, muchos jóvenes permanecieron con sus afanes para lograr la independencia nacional por lo que optaron por construir esta nueva institución patriótica en la que simularían una sociedad de tendencias creativas.

En lo adelante el teatro fue el medio para mantener viva en el espíritu público la idea separatista.

José Gabriel García,  padre de la Historia  dominicana, señala que la organización se «había encargado de aprovechar el teatro de Santo Domingo, construido expresamente y a su costa por Manuel Guerrero, para poner en escena tragedia y comedias llamadas a despertar el espíritu patriótico».

Era  artística en apariencia, sus verdaderos  fines eran políticos,  con el propósito de promover el sentimiento nacionalista del pueblo dominicano  y su rechazo a la  ocupación haitiana, que permaneció  de 1822 a 1844.

Los actores introducían comentarios y parlamentos no contenidos  en el texto de la obra, para hacer referencia a la situación nacional.

En los  montajes de las obras participaban, en calidad de actores: Juan Isidro Pérez, Pedro Alejandrino Pina, Jacinto de la Concha, Félix María del Monte, José María Serra, Pedro Antonio Bobea, Tomás Troncoso, Fernando Gómez, José García Fajardo, José María Pérez, Fernández, Juan Bautista Alfonseca, Manuel Guerrero Hijo, Remigio del Castillo, Luis Betances, Joaquín Gómez y otros.

La Dramática

Después de la Filantrópica,  los trinitarios fundaron otra sociedad que se llamó La Dramática, en la  cual casi  ellos mismos  hicieron el papel de actores. Duarte conocía la eficacia de las representaciones teatrales  para difundir los ideales revolucionarios porque oyó hablar, durante su  permanencia en  España del uso que del teatro   hizo esa nación   para levantar el sentimiento nacionalista del pueblo contra la dominación francesa. La gente se divertía y a la vez aprendían a través de la representación de  las obras  que ellos dirigían. Escenificaban la lucha de un pueblo por libertarse de un gobierno opresor.

En el año 1842, a causa de la agitación política reinante contra el régimen de Boyer, muchos de sus miembros fueron perseguidos, cuando no puestos bajo vigilancia. En consecuencia, las autoridades haitianas exigieron que antes de montar cualquier obra, deberían presentarse los originales impresos de la misma a la censura oficial.

Bautizado

Juan Pablo fue bautizado en la Iglesia de Santa Bárbara el 4 de febrero de 1813. Sus primeras enseñanzas las recibió de su madre y, más tarde, asistió a una pequeña escuela de párvulos dirigida por una profesora de apellido Montilla. De allí pasó a una escuela primaria para varones, donde desde muy temprano dio muestras de una gran inteligencia. Fue admitido más tarde en la escuela de don Manuel Aybar, completando sus conocimientos de lectura, escritura, gramática y aritmética elemental.