Miguel Antonio Pérez en el pasado torneo de baloncesto distrital, en el cual Mauricio Báez se proclamó campeón.
La familia del Mauricio Báez está de luto, tras el fallecimiento de Miguel Antonio Pérez, “El Pinto”, el fanático más emblemático del club y uno de los pintorescos en todo el baloncesto dominicano.
Su deceso se produjo la noche del martes, tras varios meses con muchas complicaciones de salud.
El velatorio
Los restos de Pérez fueron velados en la Funeraria Distrital de Villa Juana, ubicada en la avenida Quinto Centenario, a la que acudieron cientos de personas para despedir a uno de los mauricianos más conocidos.
Despedida en el club
Su cuerpo fue trasladado al club Mauricio Báez en donde se le realizó un merecido homenaje, con la presencia de jugadores, directivos y residentes de la barriada de Villa Juana.
La señora Mariana Castillo fue la encargada de realizar la oración, durante el homenaje.
Posteriormente fue sepultado en el Cementerio Nacional, ubicado en la avenida Máximo Gómez.
Agradecidos
Directivos del club y de la Fundación Mauricio Báez reconocieron como los familiares del fenecido estuvieron muy atentos y diligentes para que se restableciera su salud.
De igual forma, la familia del “Pinto” agradeció a la entidad de Villa Juana por el respaldo durante todo el proceso.
Se expresaron
José -Boyón- Domínguez, presidente del club Mauricio Báez lamentó el deceso y lo calificó como una figura icónica del baloncesto y un aliado sincero del Mauricio Báez.
Mientras que César Heredia Guerra, presidente de la Fundación Mauricio Báez lo calificó como un símbolo de la cultura mauriciana y un auténtico motivador de cada equipo del club Mauricio Báez.
De igual forma, Leo Corporán, asesor de la Fundación Mauricio Báez y presidente fundador del club expresó su dolor por el fallecimiento del “Pinto” y al mismo tiempo destacó su sencillez y don de colaborador en Villa Juana.
Amor mauriciano
A pesar de estar aquejado de salud, Pérez siempre apoyó al Mauricio Báez en la conquista del título número 11 del baloncesto superior del Distrito Nacional, el año pasado.
Era uno de los primeros en llegar al Palacio del Voleibol Ricardo Georiver Arias con su bandera distintiva, su cabello pintado de azul y amarillo.
¡Arriba mauricianos! Era su grito de guerra, el cual seguirá en la memoria y en los corazones de los fanáticos del club Mauricio Báez.
